¿Y ahora, quién podrá ayudarnos?


La crisis económica interminable que comenzó en 2008 y parece no tener fin en muchos lugares del planeta, sigue haciendo estragos en quienes la padecen mientras (como en toda crisis) otros hacen pingües diferencias a partir de la desesperación ajena. Es algo viejo como el mundo, que una vez más se vuelve a repetir, solo que esta vez los ganadores de casi siempre han pegado el rostro en la lona de ese ring más chico en que sistemáticamente se ha venido convirtiendo el mundo.
El eje del globo terráqueo parece seguirse inclinando (y no el planetario, sino el económico) hacia Oriente, hacia los países petroleros –aunque muchos creían que a esta altura de la Historia el petróleo ya sería cosa acabada y reemplazada, con la consecuente caída de los países productores-, hacia la India, Qatar, Taiwán, Corea del Norte (con su tremendo potencial militar que incluye poderío nuclear y enriquecimientos de uranio y plutonio, tecnologías que hasta exportan a países del área afines a sus políticas) y ni que hablar del gigante China, dueño de la deuda externa norteamericana, de casi toda la industria pesada –y liviana- que antes se asentaba en Occidente y de unas dimensiones demográficas, geográficas y económicas que ya nadie puede subestimar porque será en muy poco tiempo más la primera potencia de la Tierra.
Este cambio de paradigma ha provocado la “salida de shopping” de los países nuevos ricos (o al menos, más ricos que los que antes lo eran) y el lugar elegido en los últimos tiempos viene siendo Europa, que vive su tragedia de desocupación, desinversión, falta de liderazgos, ineficacia en las gestiones y zozobra social, convirtiéndose en el paraíso de la liquidación. Bancos, empresas, hoteles, mansiones, empresas energéticas (petróleo, electricidad, energía eólica), farmacéuticas, clubes de fútbol, mercado del arte, todo parece estar en la góndola del supermercado y sus dueños a la espera de que algún adinerado jeque o empresario chino pase por allí a hacer su oferta. A nadie escapa la tremenda tentación de comprar nada menos que en el Viejo Continente la codiciosa colección de glamour, diseño, arquitectura, arte, historia que vive allí desde hace siglos y que hoy parece expuesta a que el dinero proveniente de lugares tan dispares del mundo intenten llevarse su propiedad.
La China ha puesto sus ojos en Europa y esta “invasión silenciosa” que tiene al viejo continente en el primer puesto de la IED (inversión extranjera directa) que los orientales hacen hoy por hoy va apoderándose de lugares, espacios, conocimiento, know how, empresas, al igual que los demás socios asiáticos ya mencionados. Lo que significa que esa IED dejará por un tiempo de fijarse en otros puntos menos significativos del mundo para hacer sus inversiones mientras Europa se siga debatiendo entre el sí o no de la Eurozona o la aplicación de ajustes o de políticas de desarrollo, como vienen debatiendo Merkel y sus distintos interlocutores desde hace años.
Para los países periféricos, quizás esta etapa de “fin de temporada” –como dirían algunos comerciantes- puede significar una disminución en la inversión en sus países, teniendo en cuenta la “calidad” de la mercadería ofrecida en el “supermercado del norte”. La Argentina, sexta en la región después de Perú en materia de IED, sufrirá seguramente también alguna quita (como los otros países) a expensas de lo que se seguirá llevando una Europa “al costo”. Y, si algo necesita todavía la región, es el ingreso de capitales frescos que vengan a invertir en la producción de energía y de procesos de industrialización, aunque Brasil y sus acertadas políticas de seriedad, capacidad de negociación y seguridad jurídica nos sigan llevando mucho la delantera en ese sentido.
La crisis llegó a los países que llegó, y muchos se jactaron de que no llegara a la Argentina. Hoy vemos que los rebotes de ella sí tendrán un efecto en el tiempo y que –seguramente- solo podremos seguir colocando commodities y pocos dólares de inversión logremos mientras dura el vendaval del Norte. Solo queda preguntarnos, ante tamaña situación, la eterna cuestión del Chapulín Colorado: ¿Y ahora, quién podrá ayudarnos? ¿Vos qué opinás…?

Mundo nuevo


El mundo ha estado signado desde el confín de los tiempos por la violencia. Sin embargo, las formas en que esa violencia se ha y se viene manifestando han cambiado. Mientras otrora la cuestión geopolítica de ganar terreno era una obsesión para reyes, emperadores o –más cerca en los tiempos- fundamentalistas como Hitler que veían en la amplitud de la superficie de sus imperios la mayor forma de poder, en la actualidad ya nadie pelea territorios (salvo casos excepcionales y que datan de mucho tiempo). La globalización –que algunos piensan que empezó hace décadas cuando en realidad comenzó hace siglos- ha transformado esa mera visión territorialista del poder en una cuestión comercial, que todos conocemos y de alguna manera hace beneficiarse o padecer a los distintos países del orbe.
Pero más interesante que esta conocida introducción es la mutación que han venido tomando las distintas formas violentas de alcanzar el poder por maneras aparentemente más civilizadas pero igual de perversas y de perjudiciales que las anteriores. Antiguamente, y aún hoy en ciertos rincones del planeta, la fuerza de las armas y el derrame de sangre era la manera más utilizada para conseguir metas por parte de los poderes de turno o también de luchas intestinas, guerrillas, guerras civiles, etc. No es que todo ello haya desaparecido por completo, pero hoy la protesta es una forma de manifestación generalmente permitida en casi todo el mundo (occidental, fundamentalmente), que si bien deja siempre mártires o represores asesinados en el camino, de ninguna manera puede compararse con las antiguas guerras que dejaban miles (o hasta millones) de muertos.
Hoy, los gobiernos tienen formas mucho más “diplomáticas” de lograr beneficios, aún a expensas de naciones y de pueblos, propios y ajenos. Ni siquiera los intentos de mancomunar estados en “mercados comunes” –con todo lo que ello implica- han logrado subsanar las diferencias supranacionales y no logran ponerse de acuerdo en encontrar intereses que logren satisfacer a todas las partes en juego. Por otra parte, el verdadero poder no está generalmente en los gobiernos de turno, que solo alcanzan a negociar márgenes muy pequeños con los verdaderos “dueños de la torta” que, como siempre, son los que imponen las condiciones. Las permanentes debacles económicas y burbujas (financieras, inmobiliarias, bancarias, tecnológicas o las que fueran) son muestra de que los hilos del poder exceden generalmente las posibilidades de muchos gobiernos –algunos simplemente porque siempre llegan tarde al asunto-, a los que solo les queda llegar a un acuerdo lo más beneficioso posible.
Pero hay más. En muchos países, entre ellos el nuestro, se está degradando la calidad institucional que permite poner límites a funcionarios, preservar la división de poderes, controlar todas las operatorias del Ejecutivo para que no se exceda en sus funciones, mantener los organismos de inspección y contralor y desmantelan todo el aparato constitucional en aras de poder accionar sin mesura cualquier tipo de medida (y los casos de los últimos años son más que elocuentes para ver cómo el Gobierno hace lo que quiere sin que nadie –oposición, Justicia, periodistas- puedan limitarlo en absoluto). Así, las previsiones constitucionales que hacen que un país sea una República y para ello figuran, se van denostando, permitiendo que lo que debería ser una verdadera Democracia se vaya transformando poco a poco en una dictadura legal que permite lo impensable para los próceres que dieron forma a la propiedad institucional de los países nacientes. Las reelecciones, re-reelecciones y reelecciones indefinidas propuestas desde algunas provincias y desde las mismas naciones no hacen más que marcar la actitud maliciosa de perpetuarse en sus sillones a los gobernantes, de la misma manera en que lo hacían los dictadores (pero en forma “legal”), por citar quizás la peor de todas las argucias que se traman: la de cortar la alternancia en el poder.
Las cumbres, en todas las instituciones, tienen generalmente más miserias que virtudes. Pero en lo que atañe a las gestiones de los gobernantes, esas miserias deterioran gravemente la calidad de vida de las ciudadanías que, por ignorancia, por indiferencia o por falta de consenso para plantear políticas positivas para la población, terminan sufriendo mientras unos pocos viven la gran vida. 
Si bien aparecieron movimientos de indignados por todo el planeta, es difícil llegar a creer que puedan lograr cambiar el mundo en el corto plazo. Como decía el desaparecido amigo Pappo en su tema “Mundo nuevo”: “Mareado de novedades / tambalea el mundo nuevo, / y hay un hambre de verdades / que se fueron de paseo.” ¿Vos qué opinás…?

La neurona atenta...


Días atrás, leía en una nota de la sección de Tecnología del diario "La Nación" que la capacidad de aprendizaje que un niño tiene durante los primeros años de su vida es infinitamente superior a la de un adulto, que si bien siempre la mantiene, nunca podrá igualar a la del período de adaptación al mundo de una persona recién llegada. Algo similar ocurre con los animales (después de todo, los hombres también lo somos), que en sus primeros meses exploran el mundo de diversas formas para conocerlo, entenderlo, saber qué es bueno y qué no, dónde pueden meterse y dónde no, etc., etc., y encima lo hacen de una forma lúdica que hace de ese proceso algo mucho más interesante.
En el niño ocurre lo mismo, llevándose las cosas a la boca (a modo de “laboratorio”, para conocer el objeto), observando a su alrededor todos los hábitos y movimientos en la casa, golpeando y hasta rompiendo juguetes u otros objetos en una búsqueda de conocimiento de la realidad que lo rodea y otras mil formas de adaptarse a su entorno y familiarizarse con él.
Si bien ese período es el súmmum en lo que a capacidad de aprendizaje se refiere, es más que obvio que –por suerte- los hombres mantenemos a lo largo de nuestra vida esa destreza mediante la cual podemos estudiar, alcanzar un oficio, trabajar y resolver problemas apelando a adquirir los conocimientos necesarios para ello.
Sin embargo, es bien cierto que –sobre todo en adultos mayores- la intención de seguir aprendiendo se va perdiendo, adormeciendo o, al menos, negando. Es habitual escuchar decir a cualquier persona entrada en años “eso ya no es para mí”, “no, eso es para los pibes, yo no entiendo nada”, “no me compliques la vida con cosas nuevas, bastante aprendí en mi vida”, “eso dejáselo a los jóvenes, yo me quedo con…” (aquí va lo que al hablante le parece similar en prestaciones y no está dispuesto a cambiarlo por algo superior), o frases parecidas. 
Aunque alguno no lo crea (sobre todo adultos implicados en este asunto) esta negación tiene mucho que ver con el miedo al fracaso. Según la Psicología, el no seguir aprendiendo determinadas habilidades a cierta edad se justifica en la inseguridad que le produce al implicado el “arriesgarse” a entender nuevas  artes, prácticas, mañas o pericias y prefieren “dejarlo para los jóvenes, que de eso entienden” sin inmiscuirse en la exploración de esos nuevos aprendizajes.
El cerebro -tenga la edad que tenga pero a cuantos más años, más necesidad- requiere mantenerse activo, que sus neuronas permanezcan lo más jóvenes posibles y eso, además de ayudas externas en forma de comprimidos, se logra incorporando nuevas habilidades a nuestro cúmulo de conocimientos almacenados en la vida.
Se trata de volver un poco a nuestra niñez y tomar una actividad que nos guste en forma de juego, aunque con la seriedad de encararlo para instruirse y poner en funcionamiento todo el aparato neuronal, de manera de que no se “oxide” por desuso. Aprender un idioma, tomar clases de canto, concurrir a un taller literario, hacer manualidades o artes plásticas, tomar clases de computación, hacer visitas a museos o lugares a los que nunca fuimos (o que fuimos pero no en tren de aprendizaje), todo puede servir para hacer trabajar “el músculo cerebral” y evitar de esa forma que enfermedades como el Mal de Alzheimer u otras intenten acorralarnos con sus disfunciones progresivas.
Yo, por ejemplo, encaré la restauración de un auto antiguo, y la cantidad de cosas que tuve que ir aprendiendo para devolverle la forma y el brillo original a algo que lo tenía perdido es incalculable. No solo eso, muchas cosas no se pueden saber desde ninguna fuente de conocimiento, porque directamente no las hay y surgen problemas que hay que resolverlos con la imaginación. La imaginación es también una fuente de conocimiento, que está dentro nuestro y solo sale a la luz cuando la necesitamos. Una vez que resolvimos el dilema, ese conocimiento nos queda para siempre. Y las neuronas, agradecidas.
Aunque no lo parezca, la PC me ayudó muchísimo en mi trabajo de restauración, buscando repuestos, documentación, fotos, circuito eléctrico y hasta para resolver –a modo de uno de tantos ejemplos- de manera exacta dónde se colocaban las insignias que le faltaban y cuyos agujeros originales brillaban por su ausencia. Para ello, tomé fotos de un auto original en restauración (que bajé de Internet) en donde aparecían los dichosos agujeros. Así, y con un programa popular de diseño para PC como es el Corel Draw, calqué sobre la foto toda la zona donde iba la insignia con las referencias más cercanas –zócalos, marcos, luces, etc-. Luego llevé ese dibujo a la escala original (midiendo el auto) e imprimí –a veces en más de una hoja- la zona donde iba la insignia. Así, me hice de una plantilla, recorté en los lugares necesarios (focos, por ejemplo) y pegué sobre la chapa. Todo listo: agujereadora y a montar la insignia en el mismo lugar en que originalmente estaba. Por supuesto que ningún manual me enseñó esto, pero mi imaginación y mis destrezas adquiridas anteriormente (como saber usar Corel Draw) hicieron que el trabajo quede como debía quedar –y la satisfacción, por las nubes…-.
Lo expuesto es solo a modo de ver cómo (por ejemplo) un proceso de restauración –que no necesita ser de un auto, puede ser de juguetes, muñecas, relojes, muebles, etc.- implica poner en juego habilidades sabidas o adquirir nuevas en aras de alcanzar el objetivo y de mantener la maquinaria mental en funcionamiento.
Después de todo, como decía el gran Tato Bores, “así que mis queridos chichipíos: la neurona atenta” y, por qué no después de un logro alcanzado, “vermouth con papas fritas y… good show!”. ¿Vos qué opinás…?

¿Nos verán volver?


Hace dos años, yacía en mi lecho de convaleciente, después de haber sufrido un Paro Cardio-Respiratorio (PCR) y seis días de coma farmacológico provocados por un ataque de asma (véase este post). Esa noche vino a cuidarme mi mejor amigo, rockero de alma, y me dio una noticia que fue como un mazazo: Gustavo Cerati había sufrido un ACV tras un show en Venezuela y estaba en coma. No podía creer la noticia (como muchos de mis allegados no pudieron creer cuando ocurrió mi ataque). Uno se niega al principio a cualquier novedad que no quiere, hasta que luego va aceptándola y resignándose o esperanzándose de acuerdo a como siga la situación…
Desde aquel día, Gustavo está luchando para salir de su encrucijada, de su sueño en el cual estará preparando hermosas poesías, imágenes sublimes y todo lo que ya nos tiene acostumbrados, aunque seguramente potenciado aún más. Sus signos vitales van mejorando muy lentamente pero progresan y su mamá, Lilian Clark, pelea como una leona por su cachorro a quien no deja de acompañar en su lucha cotidiana, esperando todos los días que al fin abra los ojos al mundo y nos deje a todos tan pero tan felices.
Yo, en cambio, con mucha más suerte pero con padecimientos también, vengo batallándola desde el mismísimo día en que salí del hospital, también acompañado por dos fieras en lucha como son mis padres que cada día despiertan para emprender las múltiples tareas que significan atender a un paciente en rehabilitación: asistir al hospital a pedir mis nuevas recetas para adquirir los medicamentos que se van terminando, gestionar ante la obra social las recetas que necesito-a veces más de una vez por temas burocráticos-, acudir a la farmacia (y pelearse porque las recetas siempre tienen un defecto que corregir), llevarme a los distintos profesionales a los que concurro, ayudarme a realizar mis múltiples caminatas diarias para rehabilitarme en las barras paralelas que le hice construir a mi papá en el fondo de la vivienda, etc., etc. –quien tenga algún familiar a quien rehabilitar sabe bien de lo que hablo…-.
No es que quiera establecer ningún parangón entre los problemas de Cerati y los míos ni mucho menos asimilar importancias entre lo que nos pasa a una estrella internacional y a mí. Simplemente mantengo permanentemente en mi mente que desde casi el mismo momento los dos dejamos de vivir nuestras existencias normales y pasamos al submundo de quien intenta salir de esa prisión que es la falta de salud, lo cual lo deja fuera del sistema por un término que ni siquiera puede saberse con certeza.
Hace unos días, Lilian contó que Gustavo ya mueve la cabeza cuando escucha música y que aumentan sus signos vitales cuando reconoce su voz. Todo un síntoma de mejoría que no hace más que esperanzarnos en su pronto regreso. Mientras tanto, yo llevo caminados 500 kms en mis barras paralelas en diecinueve meses, y si bien no logro aún mi independencia logré mantener mi peso y mi figura (tranquilamente podría pesar 15 ó 20 kgs. más) y tener mis piernas sin edemas, algo que nunca ocurrió gracias a Dios, además de tener buena movilidad general y poder trabajar vía Internet.
Todavía debo decirlo en modo potencial, pero quizás, un día, Gustavo logre despertar de su sueño y pegar nuevamente un salto arriba del escenario a brillar como siempre con su talento, sus poesías, su música y su imagen y yo pueda, desde el campo, “saltar” y cantar cada una de sus canciones en algo que se me transformará, seguramente, en un rito “stereo” de haberle ganado a la muerte. ¿Vos qué opinás…?

La Argentina mentirosa


En nuestro país nos vamos acostumbrando increíblemente a un montón de cosas poco serias que están mellando nuestro prestigio (bah, lo que quedaba) en el ámbito internacional a un punto del que va a ser difícil retornar mientras nuestra mentalidad tan “ventajera” no cambie y nuestros aliados y no aliados vayan pudiéndose dar cuenta de que, finalmente, nos hemos convertido.
En los últimos tiempos –aunque no es algo nuevo para nada pero ahora se ha intensificado notablemente- venimos presenciando actos a veces hasta irracionales que parecen más nacidos del humor o malhumor del Gobierno que de una planificación estratégica y negociada con los actores involucrados en las cuestiones, como debería ser. Sin embargo, nos manejamos con mentiras una y otra vez y hasta ya nos hemos adormecido en la reacción ante tanta falsedad.
La nómina la puede hacer cualquiera: millones de dólares para hacer casas sociales que en vez de ese destino terminaron en las manos de delincuentes mientras el Estado no solo no controló nada sino que cuando se enteró se hizo el burro. Inventos sobre la vieja compra de Papel Prensa que se demostraron falsos pero que igual –a puro matonismo- lograron que la empresa termine en manos del Estado. Acusación de apropiación a la dueña de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, de sus hijos durante la dictadura militar pasada, que durante años maltrataron a esos pobres muchachos hasta que el ADN demostró otra nueva falsedad del “relato presidencial”. Manejos fraudulentos del vicepresidente que en vez de hacer como en Brasil donde la corrupción se extirpa quirúrgicamente y se expone internacionalmente, en una especie de pelotón de fusilamiento “virtual” a aquel que haya faltado a sus responsabilidades y haya hecho abuso de poder, acá en cambio nos ocupamos de cambiarle el fiscal, el juez y hasta el Procurador General de la Nación a la causa para que el funcionario (amigo de todos los nuevos designados) salga a salvo de todo lo actuado. Y mientras tanto, se miente diciendo que es el periodismo el que “inventa” todo lo que salta a la vista que es verdad.
Y hablando de periodismo, al empresario Daniel Hadad se lo contactó desde el Gobierno Nacional para que levante una nota al ex Jefe de Gabinete kirchnerista Alberto Fernández que estaba saliendo el aire en el canal de noticias C5N y luego se lo “apretó” (sic) para que vendiera todo su exitoso multimedios (C5N, que le peleaba el rating a TN, la AM Radio 10, primera en el ranking y las exitosas FMs Pop, Mega, Vale y TKM por la irrisoria cifra de 40 millones de dólares, y hasta se le impuso una cláusula para que el empresario no tenga nuevos medios de comunicación hasta el fin del gobierno cristinista). Lo peor del caso es que el multimedio fue a parar -¿cuando no?- a las manos del amigo del gobierno Cristóbal López, petrolero, dueño de casinos, bingos y salas de juego en todo el país y de un importante número de emisoras a las que ahora se suman las de Hadad. ¿No era que la ley de medios era para evitar “la corpo”? Pues ahora resulta que depende de quién sea la corpo estará permitido o no. La mentira, siempre la mentira.
La cuestión Malvinas, otra vez maltratada cuando se sabe que es una causa nacional, se trató de impulsar haciendo lobbies internacionales para apoyar la moción de sentar a las partes a negociar, pero como el Gobierno, por cuestión de caja, no abre la Aduana, la cuestión no prosperó demasiado en la Cumbre de las Américas en Cartagena y Cristina se volvió enfurecida después de tanto trabajo tirado a la calle. Entonces, inmediatamente (al otro día), la mentira otra vez. Se confiscó (expropió, nacionalizó o como quieran llamarle) YPF a Repsol, la empresa española que la había comprado en la época en que se vendieron “las joyas de la abuela” y muchos de los que hoy accionan en su contra, entonces votaron a favor de su venta. Y la razón que se esgrime es la falta de inversión para poder extraer más crudo. ¿Alguien se preguntó por qué a TBA no se le preguntó nada sobre los miles de millones de pesos que se le entregaron de subsidio durante años mientras ellos mantenían un servicio deplorable y tan peligroso que terminó con un accidente que mató a 51 personas y dejó 700 heridos, algunos de los cuales lo estarán para siempre? Pero claro, los Cirigliano también son amigos del Gobierno y nadie les va a preguntar nada. Es más: es tanta la mentira que el Ejecutivo, para zafar de la situación, se presentó como querellante en la causa, cuando en realidad debía resguardar que el servicio sea el correcto, y la Justicia lo rechazó. Ni que hablar de Aerolíneas Argentinas que nos deja un déficit diario que pagamos todos los argentinos que trabajamos, porque hay otros que no lo hacen y viven de la dádiva del Gobierno.
Sí señor, otra gran mentira: la de los planes “no trabajar” o “quedate en tu casa” (bien podrían llamarse así, pero eso sería verdad), gente a la que se mantiene con subsidios con la única obligación de estar presentes en todas las movilizaciones que se realicen para apoyar la gestión de “la reina del Sur” –como la llaman a Cristina en Europa- y guay! que no esté ausente ninguno porque desde ese momento no cobra más un mango. Es decir, toda esa gente que Ud. ve apoyando una gestión está pagada para que esté ahí y va por el subsidio y no porque le importe el “modelo” (aunque cobrar sin trabajar igual, como modelo, no les debe parecer nada mal).
Podríamos hablar de los planes “0 Kms para todos”, que se anunció con bombos y platillos y vendió unos 20 autos, o “Heladeras y lavarropas para todos”, que fue otra gran mentira, del famoso “Tren Bala”, que se ve que pasó tan rápido que nadie lo vio, etc., etc. 
Ni que hablar del papelonazo del INDEC, institución descreída por todas las organizaciones tanto nacionales como extranjeras (FMI, Banco Mundial, calificadoras de riesgo, etc.) por difundir mes a mes cifras irrisorias de inflación que solo perjudican a los más pobres -como siempre- pero dejan a salvo al Gobierno, según creen ellos, de índices que denotarían el deterioro de la calidad de vida de los argentinos en los últimos años a través de las políticas de subsidios que han liquidado todas las reservas posibles y no dejan otra solución fácil a la mano que recurrir a la emisión de dinero (algo así como $ 36.000 millones de pesos en el último año). La inflación argentina es la segunda del mundo después de la de Venezuela, pero el Indec no la ve…
La mentira llega a todos los niveles: los policiales (como el caso de las 74 armas que se dijeron “robadas” por los narcos en la comisaría 38ª de la Policía Federal), los de la Justicia, que cierran causas como la de Candela como si nada hubiera pasado y los de todos los ámbitos institucionales que se quiera mirar.
La debacle y la denigración están llevando a la Argentina a salir del mundo civilizado. Y no es que los demás países (sobre todo los poderosos) se hayan caído del cielo, por supuesto que no. Pero hacer “promesas sobre el bidet” –como diría Charly-, quebrar la seguridad jurídica (¿quién va a invertir en la Argentina ahora?), inventar “relatos” inexistentes del pasado para justificar el presente, mencionar solamente tres veces a Belgrano en el acto del día de la bandera y como cincuenta a Néstor Kirchner como si fuera el gran patriota nacional y tiene un mausoleo (aunque nadie lo haya visto muerto, lo cual si no es una mentira al menos sembró la sospecha) que ni San Martín parece haber merecido, escuchar hablar de pobreza a una multimillonaria que sigue aumentando su patrimonio escandalosamente porque total cuenta con absoluta impunidad en los organismos de control y la Justicia, es todo una gran mentira que ya pasa de tal y se muestra un país patotero y matón.
Si alguna vez los argentinos nos pusimos pecheras con nobles lemas como “Todos somos docentes” o “Todos somos Cabezas”, hoy –con más de la mitad del país apoyando este sistema prepotente y mentiroso- cabría preguntarse si no habría que ponerse una pechera que diga “Todos somos D´Elía”. “¿Vos qué opinás…?”

¿Y a esto cómo lo llamamos…?

Varias veces toque el tema de la distorsión de las palabras en mi “kiosquito de opiniones”, como suelo llamar a mi blog. Pero el tema del “relato kirchnerista” ha sabido hacer de ello un verdadero arte. Tanto pueden vaciar de contenido algunos vocablos, como cambiarles el sentido a otros, o “borrar” de su diccionario los que no convienen que aparezcan. Simplemente así, se usan, se descartan o tiran o se transforman en lo que no son…

Caso particular es el de la palabra “traidor”, usada durante casi cuatro años por la Presidente para referirse a su propio vice por votar en contra en la famosa madrugada del tratamiento del Decreto 125, voto que no permitió al Gobierno sacar dicha legislación. Eso fue motivo suficiente –a partir de ese momento y hasta ahora- para ponerle el mote de “traidor” a Julio Cleto Cobos y no sacárselo nunca más. El desprestigio y el desprecio llegaron hasta a burlar el Protocolo en la entrega del Poder de diciembre pasado, en el que Cobos quedó a un costado mientras la hija de la Presidente le colocaba la banda presidencial y ella misma tomaba el bastón de mando sin permitir que el funcionario le entregara dichos atributos. Una falta total de institucionalidad, solo porque ella lo considera un traidor.

Por eso eligió muy minuciosamente a su nuevo compañero de fórmula, de manera de que no le sucedieran nuevas traiciones en el período que debía volver a gobernar.

Sin embargo, su nuevo vice aparece (a solo poquitos meses de ser ungido en su cargo) metido en un descomunal y escandaloso “watergate” porteño, que convulsionó al propio Gobierno en primer lugar (hasta algunos miembros tomaron distancia), a la Justicia por las declaraciones en las que Boudou la involucró en manejos turbios, a peronistas de la raza de Righi (miembro del ex estudio de abogados de los Kirchner), al periodismo, a la opinión pública toda y a la pobrísima oposición que no podían creer cómo este muchacho se auto-involucraba en delitos al no denunciar supuestos pedidos de coimas y de favores para beneficiarlo.

Más allá de lo que la Justicia determine (obvio que ya nadie tiene confianza en esta Justicia), el periodismo y la opinión pública dan por hecho los delitos de los que se lo imputa al vice porque son tan desprolijos y elementales que desmentirlos es como querer tapar el sol con la mano.

Sin embargo, esta vez la palabra “traidor” desapareció del diccionario. Para la Presidente (que no se refirió en ningún momento al tema) como para el kirchnerismo en general, éste no sería un caso de traición, como sí lo fue el de Cobos, que siendo de otra extracción política solo votó siendo fiel a sus ideales. No. Acá parece que no hay traición a nadie: veamos…

Según el diccionario de la RAE, la traición es:

1. Falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener.

2. Der. Delito cometido por civil o militar que atenta contra la seguridad de la patria.

Bueno, todos sabemos lo que es un traidor y el diccionario es clarito en qué es una traición, aunque para el kirchnerismo parece que éste no es el caso. ¿Por qué será? ¿Cómo es posible que para un gobierno pensar distinto sea catalogado de traición y obrar de forma delincuencial no? ¿Por qué esta vez nadie sale a mancillar a Boudou por sus tropelías? ¿Acaso regirá el viejo axioma de que “el que avisa no traiciona” y el “guitarrista” ya acumulaba 20 causas penales (ahora son más después de su inocente discurso) y por eso no es un traidor? ¿Por qué la Presidente decidió atar su suerte a la de su vice en vez de soltarle la mano y dejar que la Justicia lo investigue? La lista de preguntas es enorme, pero ni a eso tenemos derecho porque las conferencias de prensa parece que ahora son simplemente comunicados de prensa en forma oral sin permitir a los periodistas formular ninguna inquisición (¿?).

“El relato” no da para más, mucho menos para cubrir a quienes tontamente hacen abuso de sus cargos y luego quieren ensuciar a cualquiera con tal de salir indemnes. La nómina de corruptos es voluminosa y la conocemos todos, pero un Vicepresidente de la Nación no debiera nunca formar parte de ella. ¿Vos qué opinás…?

La Justicia debe ser ciega, pero no deficiente mental


Cuarenta y dos días después de nacer, una beba murió por las altas dosis de alcohol que le suministraba su padre. La lactante no soportó la intoxicación a la que la sometió su progenitor y falleció, en septiembre de 2009, aunque la resolución se conoció recién ahora y es de diciembre pasado. Su hermanita se quedó sola, aunque en el vientre de su madre otra criatura estaba engendrándose...

En el juicio por el asesinato, el fiscal Enrique Lázari argumentó que “le suministraban [los padres] alta dosis de alcohol con intención de causarle la muerte, habida cuenta de que sabían que dicha sustancia en la cantidad administrada era totalmente tóxica en una lactante, lo que produjo en la beba una intoxicación alcohólica de primer grado, con graves alteraciones orgánicas".

Por su parte, la defensora oficial Paula Rodríguez Herlein sostuvo que "la instrucción, condición de vida, nivel económico y costumbres de su asistido dan cuenta de que no tenía el conocimiento ni la capacidad intelectual para poder determinar que se produciría" la muerte de la beba, por lo que no hubo dolo.

Así las posiciones, el Juez de Garantías Nº 8 de Lomas de Zamora Gabriel Vitale sobreseyó al imputado al considerar que la pena "sería irracional frente al dolor que padece cotidianamente el imputado", lo que se conoce como pena natural. El magistrado, argumentó: "Entiendo que G. [como se identifica al imputado] al perder a su pequeña hija, grabó una huella, entendiblemente difícil de superar para cualquier ser humano y, a partir de lo sucedido, se encuentra perturbado, con la necesidad imperiosa de trabajar día y noche, para cubrir las necesidades de su hija viva y del pequeño que se encuentra por nacer, atormentándose cotidianamente con el miedo de que a ellos no les suceda nada malo. La historia pasada y presente del imputado, el desarrollo de su vida, sus temores y sus limitaciones y la trasmisión que realizó de su profunda angustia recordando todos los días lo sucedido, no puede pasar desapercibida para la Justicia, ya que debe analizarse minuciosamente y contraponerla al contexto, para eventualmente tomar las decisiones, que ineludiblemente repercutirán en la vida del justiciable", continuó el Juez, para sostener su decisión.

Como consecuencia de tales justificaciones, Vitale cree "innecesaria la persecución penal, el juicio oral y público, y una posible pena en expectativa" del padre de la beba, porque ya tiene pena suficiente con lo que hizo...

Yo lamento tremendamente los niveles de irracionalidad a los que está llegando la sociedad argentina. Jamás había escuchado o leído cosa semejante y –aunque la Argentina es un lugar en el que todo puede pasar- esto no deja de sorprenderme. No puedo entender cómo un matrimonio le da de beber a su hijita de solo 42 días ingestas de alcohol hasta matarla. Mucho menos puedo creer que la abogada defensora ponga como justificativo la ignorancia de su defendido por la vida que llevó, máxime tratándose de lo que estamos hablando: darle alcohol a una beba de mes y medio.

Y muchísimo menos puedo creer que el Juez resuelva que el imputado ya tenga suficiente pena por haber sido él quien mató a su hija como para que la Justicia le ponga las manos encima. Creo que la barbarie a la que estamos llegando puede seguir alejándonos del mundo civilizado, como pasó semanas atrás tras la recomendación de un montón de países a sus ciudadanos de que se abstengan de visitar como turistas a la Argentina o que tengan cuidado con ciertas zonas, personajes o maniobras, cuando fue asesinado en Recoleta un turista francés para robarle la cámara de fotos.

Quizás, de ahora en adelante, cada asesino llore desconsoladamente en el Tribunal para ver si el juez le aplica un sobreseimiento por la congoja y pena que ya lleva por haber ultimado a una persona. O al menos acaso se consiga un abogado defensor que explique que su defendido es un ignorante y no sabía que al disparar un arma sale una bala que puede matar a una persona. Y si asesinar no es punible, olvidémonos de cualquier delito menor, solo es cuestión de conseguir un poco de piedad de parte del magistrado en cuestión o argumentar ignorancia y listo.

Por lo visto, la Argentina da para todo, incluso para minimizar los más crueles episodios a los que nos lleva la constante falta de Educación y el perverso sistema institucional instaurado en las últimas décadas. ¿Vos qué opinás…?

50 muertos y un monumento



Se llamaba Lucas Menghini Rey, tenía 20 años y un hijo de 4 y desde hoy, 24 de febrero de 2012, pasará a engrosar la lista de los monumentos a la corrupción, la ineficiencia, la falta de escrúpulos, los negociados, los funcionarios ineptos, mentirosos y descarados, los gobiernos que atacan deliberadamente a su pueblo (el mismo que los eligió en su momento) no tomando las medidas que lleven a la comunidad calidad de vida, seguridad, trabajo, educación, acceso libre a la información y todo lo necesario para vivir decorosamente, como se vive en muchos países.
El terrible accidente de tren de Once, que a la luz de las declaraciones de los implicados en el diario manejo de las obsoletas unidades del servicio era un episodio que más temprano que tarde iba a suceder, provocó la pérdida instantánea de 50 vidas, todos trabajadores que utilizaban ese medio para desplazarse a trabajar en la Ciudad de Buenos Aires; y de 700 heridos, muchos de los cuales quedarán seguramente discapacitados o con problemas físicos que deberán arrastrar por el resto de sus vidas...
Pero como si todo eso fuera poco, faltaba Lucas. Casi tres días se lo buscó de manera intensa (por la gente, no por las instituciones que deberían haberlo hecho) y finalmente el padre –técnico de televisión de Canal 7 porteño- pidió revisar las cintas de video de las estaciones por donde pasó el tren y con su ojo avezado descubrió que su hijo había subido en la estación de Padua en la cabina para el motorman del cuarto vagón. Desde allí, la búsqueda se reinició nuevamente (ahora con perros, antes no) hasta que se encontró al muchacho muerto en ese lugar del tren, sin que nadie se hubiera percatado de su existencia antes… ¿Cuál es la calidad de los salvatajes, de los peritajes, de los estudios que deben hacer las organizaciones involucradas en este tipo de hechos que quien encuentra a su hijo es nada menos que el padre revisando los videos del servicio de tren? ¿Quién nos ampara en este país cuando pasa algo –que no debería pasar, desde el vamos, si todo estuviera en condiciones-? Se felicitó a los rescatistas (la ministra Garré, el Secretario Schiavi y el jefe de Gobierno de la C.A.B.A. Macri lo hicieron), y todo ese papelón terminó con la furia desatada de la gente en la propia estación de Once al encontrar a quien se buscaba desde hacía 58 horas, adentro del tren mismo. Todavía hubo que soportar las increíbles declaraciones del Secretario de Transporte, Schiavi, quien aseguró que ese mismo viaje el día anterior casi no hubiera tenido consecuencias porque era feriado. ¿Se puede ser tan idiota? Parece que sí y que hasta merece ser ratificado en su cargo.
Si las familias de todas las víctimas merecen las condolencias y la Justicia necesaria para aliviar sus atormentadas almas en estos momentos de terrible dolor por la pérdida, la de Lucas pasa a ser la que enarbola todas las miserias a las que estamos sometidos en un lugar en el que nos quieren hacer creer cualquier cosa, como nos van a querer hacer creer ahora que esto fue un accidente debido a alguna falla humana –seguramente-, de modo de quedar desligados del asunto el Gobierno, la empresa, el sindicato y romper el hilo por lo más delgado echándole la culpa a algún perejil para salvar a todos los verdaderamente involucrados.
Lucas es un nuevo monumento –y ya van…- a la corruptela, la desidia y el total desinterés por la ciudadanía que tienen todos los Gobiernos (éste especialmente, que atropella como topadora cualquier cosa que se le interponga en sus intereses), y quedará en la memoria de todos los hombres de buena voluntad en la Argentina, que los hay, como ese símbolo de todo aquello que no querríamos ser como sociedad.
Solidaridad a las familias de las víctimas y a todos los muertos –en especial Lucas- Q.E.P.D. ¿Vos qué opinás…?