“Sólo hay que tenerle miedo a Dios... y un poquito a mí”






Y… Si ella lo dice, quizás sea así, ¿no? ¿Vos qué opinás…?

"200 años de atraso"



La Iglesia Católica viene asistiendo en los últimos tiempos a embates desde afuera y desde el mismo seno del Vaticano que la están poniendo al borde del colapso. Las distintas posiciones conservadoras y progresistas, que hacen distintas lecturas de la realidad del mundo en general y de la del catolicismo en particular –en especial, la de la propia Iglesia como institución- están causando un verdadero temporal difícil de sobrellevar por Benedicto XVI, del ala dura e ideas rígidas.
La muerte del jesuita ex Arzobispo de Milán (la diócesis más grande del mundo y que él dirigió por más de 20 años) Carlo Martini S.J. el pasado 31 de agosto vuelve a provocar un revuelo en el mundo eclesiástico a partir de las declaraciones aparecidas post-mortem –a pedido del clérigo- en Il Corriere della Sera, en las que expresa sus encendidas críticas a la inflexible dirigencia católica, incapaz de adaptarse a los tiempos y de acompañar el devenir de las sociedades occidentales, en pos de no seguir perdiendo fieles, como viene sucediendo desde el mismísimo papado de Juan Pablo II, el líder más carismático que tuvo la Iglesia durante décadas y que aún así terminó su ministerio con menos fieles de los que tenía el catolicismo al ser designado Papa en 1978, tras casi veintisiete años de pontificado y 104 viajes de misión por el mundo.
Martini, con sus 85 años y jubilado hace algunos, vivía actualmente en Jerusalén, pero siguió marcando habitualmente su rebeldía a las prácticas actuales religiosas y reclamaba un nuevo Concilio que adecue la práctica del catolicismo a las realidades actuales de las sociedades de hoy, teniendo en cuenta los distintos tipos de familia que se conforman, la necesidad del uso de preservativos para evitar enfermedades o controlar la natalidad en países que lo requieren, la disminuida participación de la mujer en los cuadros de la institución católica, una apertura dialoguista entre religiones y entre creyentes y ateos que él practicó a lo largo de su ministerio, el hacerse cargo como corresponde de los casos de pedofilia ocurridos en colegios católicos en distintos puntos del planeta y otros reclamos que lo ubicaron en el ala más progresista de la Iglesia a este prelado que no tuvo la oportunidad de ser Papa porque a la muerte de Juan Pablo II ya se le había declarado Mal de Parkinson, que padeció durante 17 años. “La Iglesia se ha quedado atrás 200 años ¿Cómo no se conmueve? La Iglesia está cansada. Nuestra cultura ha envejecido, nuestras iglesias son grandes, nuestras casas religiosas están vacías y el aparato burocrático de la Iglesia levita. Nuestros ritos y nuestros hábitos son pomposos”, aseguró en la entrevista el difunto prelado.
Más allá del Arzobispo Martini, los murmullos palaciegos que llegaron a la Prensa y hasta a la Justicia sobre casos de corrupción en el Vaticano y que le costó el enjuiciamiento al propio secretario papal por revelar documentos secretos de la institución hacen que más voces se pronuncien (nuevamente, como antes fueron otras) en el sentido de producir cambios en los cánones de la segunda comunidad religiosa mundial -los musulmanes ya son 200 millones más, a causa de la deserción de muchos católicos que se pasaron a otras “ramas” del cristianismo-: el Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Bergoglio S.J., exigió bautizar a los hijos extramatrimoniales y acusó de “hipócritas” a quienes se niegan y alejan a la gente de la Iglesia. "Con dolor lo digo, y si parece una denuncia o una ofensa, perdónenme, pero en nuestra región eclesiástica hay presbíteros que no bautizan a los chicos de las madres solteras porque no fueron concebidos en la santidad del matrimonio", destacó Bergoglio en la misa de clausura del encuentro de Pastoral Urbana de la región pastoral de Buenos Aires en la UCA, ante delegados de las 11 diócesis que la conforman.  "Estos son los hipócritas de hoy. Los que clericalizaron a la Iglesia. Los que apartan al pueblo de Dios de la salvación. Y esa pobre chica que, pudiendo haber mandado a su hijo al remitente, tuvo la valentía de traerlo al mundo, va peregrinando de parroquia en parroquia para que se lo bauticen", se contrarió el Cardenal. "No a la hipocresía. No al clericalismo hipócrita. No a la mundanidad espiritual. Porque esto es demostrar que uno es más empresario que hombre o mujer de evangelio. Sí a la cercanía", continuó Bergoglio.
Las cartas están echadas, y parece que más temprano que tarde las autoridades del Vaticano deberán dar cuenta de las distintas realidades en que vive el mundo hoy y que su intransigencia actual solo lleva a espantar a los fieles a nuevas religiones o a veces sectas que atraen a la gente con propuestas muchas veces con buenas intenciones y otras tantas con intereses espurios y ánimos perversos. Va siendo hora de que la dirigencia católica deje de mirarse el propio ombligo, de velar por los intereses empresarios del patrimonio Vaticano y se abra a la escucha de sus fieles en todo el mundo que, desde hace tiempo, viene haciendo ver que los tiempos han cambiado, para bien o para mal. ¿Vos qué opinás…?

El trabajo que la prensa “no ve”

La prensa de nuestro país, dividida en dos desde hace unos años como todos sabemos, se encuentra sumamente preocupada en denostar o alentar procesos gubernamentales nacional, provinciales o municipales, pero poco espacio o tiempo tiene para apreciar lo que la gente de bien hace en pos del prójimo y que muchas veces debería provenir desde el Estado pero termina convirtiéndose en tareas de las ONGs, que tanto bien hacen a la comunidad.
Es el caso de la entidad donde milito (como las hay tantas), el Club de Leones  La Colonia-Quilmes Oeste, organización dedicada con esmero a mejorar la calidad de vida de los ciegos y disminuidos visuales. En su sede, martes y jueves se reúne un nutrido grupo de discapacitados de la vista para aprender Braille, música, panadería, cerámica, artesanías, computación y pasar un momento agradable en compañía de miembros del Club que ofrecen los servicios necesarios para que toda esta tarea se lleve a cabo.
Como parte de esta permanente labor en la lucha contra la ceguera, se realizan pesquisas en hogares y escuelas para encontrar personas con problemas en la vista, se practican operaciones de cataratas a personas carenciadas en el Hospital San Camilo de Berazategui, equipado por los Leones con la última tecnología para estos tratamientos, se fabrican bastones para ciegos y desarrollan múltiples tareas adicionales para este tipo de personas.
Trabajando, se detectó también la carencia de perros lazarillos (o perros guía) en la Argentina -hay solo 24 para una población de 650.000 ciegos- y la urgente necesidad de comenzar un proyecto de crianza y adiestramiento de animales que puedan desarrollar la noble tarea de acompañar a los no videntes. En la Argentina no existían instituciones que realicen este trabajo (por lo que deben ser traídos desde EE.UU., que ya no tiene más cupo en este momento para abastecer a Latinoamérica). 
Por ese motivo, el Club inició con responsabilidad y compromiso la gestión de desarrollar en la Argentina perros guía. Es el único emprendimiento de este tipo en el país y ya comenzó con la entrega de los cinco primeros cachorros a familias sustitutas, que los socializarán durante un año, momento en que se entregan al adiestrador especializado que los convertirá en perros guía. La familia sustituta, por su parte, recibe un nuevo cachorro y todo lo necesario en materia de alimentación y cuidados veterinarios para el desarrollo del animal, a la vez que le va enseñando algunos comportamientos mínimos para poder ser luego entregado al adiestrador.
Todo este gran esfuerzo no tiene colaboración oficial y se desarrolla “a pulmón” desde el Club y con los colaboradores que se acercan a participar de esta noble labor, como la empresa “Royal Canin”, que aporta el alimento y colabora con los veterinarios del club en la atención sanitaria para los cachorros desde que nacen y durante el período de adiestramiento.
Por otra parte, el Club está en la búsqueda –junto a gente interesada en el tema de todo el país- de poder obtener una Ley Nacional de Perros Guía, que unifique algunas legislaciones que tienen ciertas provincias y ciudades, para que todo el país tome conciencia de esta problemática y se entere de los derechos que tienen los ciegos con perros guía en toda la vía pública y lugares públicos en general, incluso cerrados, habiendo logrado ya una media sanción en la Cámara de Diputados para darle tratamiento.
Además se dictan cursos de Zooterapia y TACA (terapia asistida con animales) y de esta manera se recaudan fondos para este proyecto.
Lo invitamos a acercarse, a participar, a enterarse y colaborar con esta gran tarea a nivel nacional, a la que se ha sumado abiertamente el Leonismo Argentino. Su aporte también puede ser muy significativo; después de todo, la comunidad la hacemos entre todos… ¿Vos qué opinás…?
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PD: Para entrar en contacto, podés comunicarte a perrosguia@yahoo.com.ar o en Facebook perros guía leones Quilmes O La colonia

¿Y ahora, quién podrá ayudarnos?


La crisis económica interminable que comenzó en 2008 y parece no tener fin en muchos lugares del planeta, sigue haciendo estragos en quienes la padecen mientras (como en toda crisis) otros hacen pingües diferencias a partir de la desesperación ajena. Es algo viejo como el mundo, que una vez más se vuelve a repetir, solo que esta vez los ganadores de casi siempre han pegado el rostro en la lona de ese ring más chico en que sistemáticamente se ha venido convirtiendo el mundo.
El eje del globo terráqueo parece seguirse inclinando (y no el planetario, sino el económico) hacia Oriente, hacia los países petroleros –aunque muchos creían que a esta altura de la Historia el petróleo ya sería cosa acabada y reemplazada, con la consecuente caída de los países productores-, hacia la India, Qatar, Taiwán, Corea del Norte (con su tremendo potencial militar que incluye poderío nuclear y enriquecimientos de uranio y plutonio, tecnologías que hasta exportan a países del área afines a sus políticas) y ni que hablar del gigante China, dueño de la deuda externa norteamericana, de casi toda la industria pesada –y liviana- que antes se asentaba en Occidente y de unas dimensiones demográficas, geográficas y económicas que ya nadie puede subestimar porque será en muy poco tiempo más la primera potencia de la Tierra.
Este cambio de paradigma ha provocado la “salida de shopping” de los países nuevos ricos (o al menos, más ricos que los que antes lo eran) y el lugar elegido en los últimos tiempos viene siendo Europa, que vive su tragedia de desocupación, desinversión, falta de liderazgos, ineficacia en las gestiones y zozobra social, convirtiéndose en el paraíso de la liquidación. Bancos, empresas, hoteles, mansiones, empresas energéticas (petróleo, electricidad, energía eólica), farmacéuticas, clubes de fútbol, mercado del arte, todo parece estar en la góndola del supermercado y sus dueños a la espera de que algún adinerado jeque o empresario chino pase por allí a hacer su oferta. A nadie escapa la tremenda tentación de comprar nada menos que en el Viejo Continente la codiciosa colección de glamour, diseño, arquitectura, arte, historia que vive allí desde hace siglos y que hoy parece expuesta a que el dinero proveniente de lugares tan dispares del mundo intenten llevarse su propiedad.
La China ha puesto sus ojos en Europa y esta “invasión silenciosa” que tiene al viejo continente en el primer puesto de la IED (inversión extranjera directa) que los orientales hacen hoy por hoy va apoderándose de lugares, espacios, conocimiento, know how, empresas, al igual que los demás socios asiáticos ya mencionados. Lo que significa que esa IED dejará por un tiempo de fijarse en otros puntos menos significativos del mundo para hacer sus inversiones mientras Europa se siga debatiendo entre el sí o no de la Eurozona o la aplicación de ajustes o de políticas de desarrollo, como vienen debatiendo Merkel y sus distintos interlocutores desde hace años.
Para los países periféricos, quizás esta etapa de “fin de temporada” –como dirían algunos comerciantes- puede significar una disminución en la inversión en sus países, teniendo en cuenta la “calidad” de la mercadería ofrecida en el “supermercado del norte”. La Argentina, sexta en la región después de Perú en materia de IED, sufrirá seguramente también alguna quita (como los otros países) a expensas de lo que se seguirá llevando una Europa “al costo”. Y, si algo necesita todavía la región, es el ingreso de capitales frescos que vengan a invertir en la producción de energía y de procesos de industrialización, aunque Brasil y sus acertadas políticas de seriedad, capacidad de negociación y seguridad jurídica nos sigan llevando mucho la delantera en ese sentido.
La crisis llegó a los países que llegó, y muchos se jactaron de que no llegara a la Argentina. Hoy vemos que los rebotes de ella sí tendrán un efecto en el tiempo y que –seguramente- solo podremos seguir colocando commodities y pocos dólares de inversión logremos mientras dura el vendaval del Norte. Solo queda preguntarnos, ante tamaña situación, la eterna cuestión del Chapulín Colorado: ¿Y ahora, quién podrá ayudarnos? ¿Vos qué opinás…?

Mundo nuevo


El mundo ha estado signado desde el confín de los tiempos por la violencia. Sin embargo, las formas en que esa violencia se ha y se viene manifestando han cambiado. Mientras otrora la cuestión geopolítica de ganar terreno era una obsesión para reyes, emperadores o –más cerca en los tiempos- fundamentalistas como Hitler que veían en la amplitud de la superficie de sus imperios la mayor forma de poder, en la actualidad ya nadie pelea territorios (salvo casos excepcionales y que datan de mucho tiempo). La globalización –que algunos piensan que empezó hace décadas cuando en realidad comenzó hace siglos- ha transformado esa mera visión territorialista del poder en una cuestión comercial, que todos conocemos y de alguna manera hace beneficiarse o padecer a los distintos países del orbe.
Pero más interesante que esta conocida introducción es la mutación que han venido tomando las distintas formas violentas de alcanzar el poder por maneras aparentemente más civilizadas pero igual de perversas y de perjudiciales que las anteriores. Antiguamente, y aún hoy en ciertos rincones del planeta, la fuerza de las armas y el derrame de sangre era la manera más utilizada para conseguir metas por parte de los poderes de turno o también de luchas intestinas, guerrillas, guerras civiles, etc. No es que todo ello haya desaparecido por completo, pero hoy la protesta es una forma de manifestación generalmente permitida en casi todo el mundo (occidental, fundamentalmente), que si bien deja siempre mártires o represores asesinados en el camino, de ninguna manera puede compararse con las antiguas guerras que dejaban miles (o hasta millones) de muertos.
Hoy, los gobiernos tienen formas mucho más “diplomáticas” de lograr beneficios, aún a expensas de naciones y de pueblos, propios y ajenos. Ni siquiera los intentos de mancomunar estados en “mercados comunes” –con todo lo que ello implica- han logrado subsanar las diferencias supranacionales y no logran ponerse de acuerdo en encontrar intereses que logren satisfacer a todas las partes en juego. Por otra parte, el verdadero poder no está generalmente en los gobiernos de turno, que solo alcanzan a negociar márgenes muy pequeños con los verdaderos “dueños de la torta” que, como siempre, son los que imponen las condiciones. Las permanentes debacles económicas y burbujas (financieras, inmobiliarias, bancarias, tecnológicas o las que fueran) son muestra de que los hilos del poder exceden generalmente las posibilidades de muchos gobiernos –algunos simplemente porque siempre llegan tarde al asunto-, a los que solo les queda llegar a un acuerdo lo más beneficioso posible.
Pero hay más. En muchos países, entre ellos el nuestro, se está degradando la calidad institucional que permite poner límites a funcionarios, preservar la división de poderes, controlar todas las operatorias del Ejecutivo para que no se exceda en sus funciones, mantener los organismos de inspección y contralor y desmantelan todo el aparato constitucional en aras de poder accionar sin mesura cualquier tipo de medida (y los casos de los últimos años son más que elocuentes para ver cómo el Gobierno hace lo que quiere sin que nadie –oposición, Justicia, periodistas- puedan limitarlo en absoluto). Así, las previsiones constitucionales que hacen que un país sea una República y para ello figuran, se van denostando, permitiendo que lo que debería ser una verdadera Democracia se vaya transformando poco a poco en una dictadura legal que permite lo impensable para los próceres que dieron forma a la propiedad institucional de los países nacientes. Las reelecciones, re-reelecciones y reelecciones indefinidas propuestas desde algunas provincias y desde las mismas naciones no hacen más que marcar la actitud maliciosa de perpetuarse en sus sillones a los gobernantes, de la misma manera en que lo hacían los dictadores (pero en forma “legal”), por citar quizás la peor de todas las argucias que se traman: la de cortar la alternancia en el poder.
Las cumbres, en todas las instituciones, tienen generalmente más miserias que virtudes. Pero en lo que atañe a las gestiones de los gobernantes, esas miserias deterioran gravemente la calidad de vida de las ciudadanías que, por ignorancia, por indiferencia o por falta de consenso para plantear políticas positivas para la población, terminan sufriendo mientras unos pocos viven la gran vida. 
Si bien aparecieron movimientos de indignados por todo el planeta, es difícil llegar a creer que puedan lograr cambiar el mundo en el corto plazo. Como decía el desaparecido amigo Pappo en su tema “Mundo nuevo”: “Mareado de novedades / tambalea el mundo nuevo, / y hay un hambre de verdades / que se fueron de paseo.” ¿Vos qué opinás…?

La neurona atenta...


Días atrás, leía en una nota de la sección de Tecnología del diario "La Nación" que la capacidad de aprendizaje que un niño tiene durante los primeros años de su vida es infinitamente superior a la de un adulto, que si bien siempre la mantiene, nunca podrá igualar a la del período de adaptación al mundo de una persona recién llegada. Algo similar ocurre con los animales (después de todo, los hombres también lo somos), que en sus primeros meses exploran el mundo de diversas formas para conocerlo, entenderlo, saber qué es bueno y qué no, dónde pueden meterse y dónde no, etc., etc., y encima lo hacen de una forma lúdica que hace de ese proceso algo mucho más interesante.
En el niño ocurre lo mismo, llevándose las cosas a la boca (a modo de “laboratorio”, para conocer el objeto), observando a su alrededor todos los hábitos y movimientos en la casa, golpeando y hasta rompiendo juguetes u otros objetos en una búsqueda de conocimiento de la realidad que lo rodea y otras mil formas de adaptarse a su entorno y familiarizarse con él.
Si bien ese período es el súmmum en lo que a capacidad de aprendizaje se refiere, es más que obvio que –por suerte- los hombres mantenemos a lo largo de nuestra vida esa destreza mediante la cual podemos estudiar, alcanzar un oficio, trabajar y resolver problemas apelando a adquirir los conocimientos necesarios para ello.
Sin embargo, es bien cierto que –sobre todo en adultos mayores- la intención de seguir aprendiendo se va perdiendo, adormeciendo o, al menos, negando. Es habitual escuchar decir a cualquier persona entrada en años “eso ya no es para mí”, “no, eso es para los pibes, yo no entiendo nada”, “no me compliques la vida con cosas nuevas, bastante aprendí en mi vida”, “eso dejáselo a los jóvenes, yo me quedo con…” (aquí va lo que al hablante le parece similar en prestaciones y no está dispuesto a cambiarlo por algo superior), o frases parecidas. 
Aunque alguno no lo crea (sobre todo adultos implicados en este asunto) esta negación tiene mucho que ver con el miedo al fracaso. Según la Psicología, el no seguir aprendiendo determinadas habilidades a cierta edad se justifica en la inseguridad que le produce al implicado el “arriesgarse” a entender nuevas  artes, prácticas, mañas o pericias y prefieren “dejarlo para los jóvenes, que de eso entienden” sin inmiscuirse en la exploración de esos nuevos aprendizajes.
El cerebro -tenga la edad que tenga pero a cuantos más años, más necesidad- requiere mantenerse activo, que sus neuronas permanezcan lo más jóvenes posibles y eso, además de ayudas externas en forma de comprimidos, se logra incorporando nuevas habilidades a nuestro cúmulo de conocimientos almacenados en la vida.
Se trata de volver un poco a nuestra niñez y tomar una actividad que nos guste en forma de juego, aunque con la seriedad de encararlo para instruirse y poner en funcionamiento todo el aparato neuronal, de manera de que no se “oxide” por desuso. Aprender un idioma, tomar clases de canto, concurrir a un taller literario, hacer manualidades o artes plásticas, tomar clases de computación, hacer visitas a museos o lugares a los que nunca fuimos (o que fuimos pero no en tren de aprendizaje), todo puede servir para hacer trabajar “el músculo cerebral” y evitar de esa forma que enfermedades como el Mal de Alzheimer u otras intenten acorralarnos con sus disfunciones progresivas.
Yo, por ejemplo, encaré la restauración de un auto antiguo, y la cantidad de cosas que tuve que ir aprendiendo para devolverle la forma y el brillo original a algo que lo tenía perdido es incalculable. No solo eso, muchas cosas no se pueden saber desde ninguna fuente de conocimiento, porque directamente no las hay y surgen problemas que hay que resolverlos con la imaginación. La imaginación es también una fuente de conocimiento, que está dentro nuestro y solo sale a la luz cuando la necesitamos. Una vez que resolvimos el dilema, ese conocimiento nos queda para siempre. Y las neuronas, agradecidas.
Aunque no lo parezca, la PC me ayudó muchísimo en mi trabajo de restauración, buscando repuestos, documentación, fotos, circuito eléctrico y hasta para resolver –a modo de uno de tantos ejemplos- de manera exacta dónde se colocaban las insignias que le faltaban y cuyos agujeros originales brillaban por su ausencia. Para ello, tomé fotos de un auto original en restauración (que bajé de Internet) en donde aparecían los dichosos agujeros. Así, y con un programa popular de diseño para PC como es el Corel Draw, calqué sobre la foto toda la zona donde iba la insignia con las referencias más cercanas –zócalos, marcos, luces, etc-. Luego llevé ese dibujo a la escala original (midiendo el auto) e imprimí –a veces en más de una hoja- la zona donde iba la insignia. Así, me hice de una plantilla, recorté en los lugares necesarios (focos, por ejemplo) y pegué sobre la chapa. Todo listo: agujereadora y a montar la insignia en el mismo lugar en que originalmente estaba. Por supuesto que ningún manual me enseñó esto, pero mi imaginación y mis destrezas adquiridas anteriormente (como saber usar Corel Draw) hicieron que el trabajo quede como debía quedar –y la satisfacción, por las nubes…-.
Lo expuesto es solo a modo de ver cómo (por ejemplo) un proceso de restauración –que no necesita ser de un auto, puede ser de juguetes, muñecas, relojes, muebles, etc.- implica poner en juego habilidades sabidas o adquirir nuevas en aras de alcanzar el objetivo y de mantener la maquinaria mental en funcionamiento.
Después de todo, como decía el gran Tato Bores, “así que mis queridos chichipíos: la neurona atenta” y, por qué no después de un logro alcanzado, “vermouth con papas fritas y… good show!”. ¿Vos qué opinás…?

¿Nos verán volver?


Hace dos años, yacía en mi lecho de convaleciente, después de haber sufrido un Paro Cardio-Respiratorio (PCR) y seis días de coma farmacológico provocados por un ataque de asma (véase este post). Esa noche vino a cuidarme mi mejor amigo, rockero de alma, y me dio una noticia que fue como un mazazo: Gustavo Cerati había sufrido un ACV tras un show en Venezuela y estaba en coma. No podía creer la noticia (como muchos de mis allegados no pudieron creer cuando ocurrió mi ataque). Uno se niega al principio a cualquier novedad que no quiere, hasta que luego va aceptándola y resignándose o esperanzándose de acuerdo a como siga la situación…
Desde aquel día, Gustavo está luchando para salir de su encrucijada, de su sueño en el cual estará preparando hermosas poesías, imágenes sublimes y todo lo que ya nos tiene acostumbrados, aunque seguramente potenciado aún más. Sus signos vitales van mejorando muy lentamente pero progresan y su mamá, Lilian Clark, pelea como una leona por su cachorro a quien no deja de acompañar en su lucha cotidiana, esperando todos los días que al fin abra los ojos al mundo y nos deje a todos tan pero tan felices.
Yo, en cambio, con mucha más suerte pero con padecimientos también, vengo batallándola desde el mismísimo día en que salí del hospital, también acompañado por dos fieras en lucha como son mis padres que cada día despiertan para emprender las múltiples tareas que significan atender a un paciente en rehabilitación: asistir al hospital a pedir mis nuevas recetas para adquirir los medicamentos que se van terminando, gestionar ante la obra social las recetas que necesito-a veces más de una vez por temas burocráticos-, acudir a la farmacia (y pelearse porque las recetas siempre tienen un defecto que corregir), llevarme a los distintos profesionales a los que concurro, ayudarme a realizar mis múltiples caminatas diarias para rehabilitarme en las barras paralelas que le hice construir a mi papá en el fondo de la vivienda, etc., etc. –quien tenga algún familiar a quien rehabilitar sabe bien de lo que hablo…-.
No es que quiera establecer ningún parangón entre los problemas de Cerati y los míos ni mucho menos asimilar importancias entre lo que nos pasa a una estrella internacional y a mí. Simplemente mantengo permanentemente en mi mente que desde casi el mismo momento los dos dejamos de vivir nuestras existencias normales y pasamos al submundo de quien intenta salir de esa prisión que es la falta de salud, lo cual lo deja fuera del sistema por un término que ni siquiera puede saberse con certeza.
Hace unos días, Lilian contó que Gustavo ya mueve la cabeza cuando escucha música y que aumentan sus signos vitales cuando reconoce su voz. Todo un síntoma de mejoría que no hace más que esperanzarnos en su pronto regreso. Mientras tanto, yo llevo caminados 500 kms en mis barras paralelas en diecinueve meses, y si bien no logro aún mi independencia logré mantener mi peso y mi figura (tranquilamente podría pesar 15 ó 20 kgs. más) y tener mis piernas sin edemas, algo que nunca ocurrió gracias a Dios, además de tener buena movilidad general y poder trabajar vía Internet.
Todavía debo decirlo en modo potencial, pero quizás, un día, Gustavo logre despertar de su sueño y pegar nuevamente un salto arriba del escenario a brillar como siempre con su talento, sus poesías, su música y su imagen y yo pueda, desde el campo, “saltar” y cantar cada una de sus canciones en algo que se me transformará, seguramente, en un rito “stereo” de haberle ganado a la muerte. ¿Vos qué opinás…?

La Argentina mentirosa


En nuestro país nos vamos acostumbrando increíblemente a un montón de cosas poco serias que están mellando nuestro prestigio (bah, lo que quedaba) en el ámbito internacional a un punto del que va a ser difícil retornar mientras nuestra mentalidad tan “ventajera” no cambie y nuestros aliados y no aliados vayan pudiéndose dar cuenta de que, finalmente, nos hemos convertido.
En los últimos tiempos –aunque no es algo nuevo para nada pero ahora se ha intensificado notablemente- venimos presenciando actos a veces hasta irracionales que parecen más nacidos del humor o malhumor del Gobierno que de una planificación estratégica y negociada con los actores involucrados en las cuestiones, como debería ser. Sin embargo, nos manejamos con mentiras una y otra vez y hasta ya nos hemos adormecido en la reacción ante tanta falsedad.
La nómina la puede hacer cualquiera: millones de dólares para hacer casas sociales que en vez de ese destino terminaron en las manos de delincuentes mientras el Estado no solo no controló nada sino que cuando se enteró se hizo el burro. Inventos sobre la vieja compra de Papel Prensa que se demostraron falsos pero que igual –a puro matonismo- lograron que la empresa termine en manos del Estado. Acusación de apropiación a la dueña de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, de sus hijos durante la dictadura militar pasada, que durante años maltrataron a esos pobres muchachos hasta que el ADN demostró otra nueva falsedad del “relato presidencial”. Manejos fraudulentos del vicepresidente que en vez de hacer como en Brasil donde la corrupción se extirpa quirúrgicamente y se expone internacionalmente, en una especie de pelotón de fusilamiento “virtual” a aquel que haya faltado a sus responsabilidades y haya hecho abuso de poder, acá en cambio nos ocupamos de cambiarle el fiscal, el juez y hasta el Procurador General de la Nación a la causa para que el funcionario (amigo de todos los nuevos designados) salga a salvo de todo lo actuado. Y mientras tanto, se miente diciendo que es el periodismo el que “inventa” todo lo que salta a la vista que es verdad.
Y hablando de periodismo, al empresario Daniel Hadad se lo contactó desde el Gobierno Nacional para que levante una nota al ex Jefe de Gabinete kirchnerista Alberto Fernández que estaba saliendo el aire en el canal de noticias C5N y luego se lo “apretó” (sic) para que vendiera todo su exitoso multimedios (C5N, que le peleaba el rating a TN, la AM Radio 10, primera en el ranking y las exitosas FMs Pop, Mega, Vale y TKM por la irrisoria cifra de 40 millones de dólares, y hasta se le impuso una cláusula para que el empresario no tenga nuevos medios de comunicación hasta el fin del gobierno cristinista). Lo peor del caso es que el multimedio fue a parar -¿cuando no?- a las manos del amigo del gobierno Cristóbal López, petrolero, dueño de casinos, bingos y salas de juego en todo el país y de un importante número de emisoras a las que ahora se suman las de Hadad. ¿No era que la ley de medios era para evitar “la corpo”? Pues ahora resulta que depende de quién sea la corpo estará permitido o no. La mentira, siempre la mentira.
La cuestión Malvinas, otra vez maltratada cuando se sabe que es una causa nacional, se trató de impulsar haciendo lobbies internacionales para apoyar la moción de sentar a las partes a negociar, pero como el Gobierno, por cuestión de caja, no abre la Aduana, la cuestión no prosperó demasiado en la Cumbre de las Américas en Cartagena y Cristina se volvió enfurecida después de tanto trabajo tirado a la calle. Entonces, inmediatamente (al otro día), la mentira otra vez. Se confiscó (expropió, nacionalizó o como quieran llamarle) YPF a Repsol, la empresa española que la había comprado en la época en que se vendieron “las joyas de la abuela” y muchos de los que hoy accionan en su contra, entonces votaron a favor de su venta. Y la razón que se esgrime es la falta de inversión para poder extraer más crudo. ¿Alguien se preguntó por qué a TBA no se le preguntó nada sobre los miles de millones de pesos que se le entregaron de subsidio durante años mientras ellos mantenían un servicio deplorable y tan peligroso que terminó con un accidente que mató a 51 personas y dejó 700 heridos, algunos de los cuales lo estarán para siempre? Pero claro, los Cirigliano también son amigos del Gobierno y nadie les va a preguntar nada. Es más: es tanta la mentira que el Ejecutivo, para zafar de la situación, se presentó como querellante en la causa, cuando en realidad debía resguardar que el servicio sea el correcto, y la Justicia lo rechazó. Ni que hablar de Aerolíneas Argentinas que nos deja un déficit diario que pagamos todos los argentinos que trabajamos, porque hay otros que no lo hacen y viven de la dádiva del Gobierno.
Sí señor, otra gran mentira: la de los planes “no trabajar” o “quedate en tu casa” (bien podrían llamarse así, pero eso sería verdad), gente a la que se mantiene con subsidios con la única obligación de estar presentes en todas las movilizaciones que se realicen para apoyar la gestión de “la reina del Sur” –como la llaman a Cristina en Europa- y guay! que no esté ausente ninguno porque desde ese momento no cobra más un mango. Es decir, toda esa gente que Ud. ve apoyando una gestión está pagada para que esté ahí y va por el subsidio y no porque le importe el “modelo” (aunque cobrar sin trabajar igual, como modelo, no les debe parecer nada mal).
Podríamos hablar de los planes “0 Kms para todos”, que se anunció con bombos y platillos y vendió unos 20 autos, o “Heladeras y lavarropas para todos”, que fue otra gran mentira, del famoso “Tren Bala”, que se ve que pasó tan rápido que nadie lo vio, etc., etc. 
Ni que hablar del papelonazo del INDEC, institución descreída por todas las organizaciones tanto nacionales como extranjeras (FMI, Banco Mundial, calificadoras de riesgo, etc.) por difundir mes a mes cifras irrisorias de inflación que solo perjudican a los más pobres -como siempre- pero dejan a salvo al Gobierno, según creen ellos, de índices que denotarían el deterioro de la calidad de vida de los argentinos en los últimos años a través de las políticas de subsidios que han liquidado todas las reservas posibles y no dejan otra solución fácil a la mano que recurrir a la emisión de dinero (algo así como $ 36.000 millones de pesos en el último año). La inflación argentina es la segunda del mundo después de la de Venezuela, pero el Indec no la ve…
La mentira llega a todos los niveles: los policiales (como el caso de las 74 armas que se dijeron “robadas” por los narcos en la comisaría 38ª de la Policía Federal), los de la Justicia, que cierran causas como la de Candela como si nada hubiera pasado y los de todos los ámbitos institucionales que se quiera mirar.
La debacle y la denigración están llevando a la Argentina a salir del mundo civilizado. Y no es que los demás países (sobre todo los poderosos) se hayan caído del cielo, por supuesto que no. Pero hacer “promesas sobre el bidet” –como diría Charly-, quebrar la seguridad jurídica (¿quién va a invertir en la Argentina ahora?), inventar “relatos” inexistentes del pasado para justificar el presente, mencionar solamente tres veces a Belgrano en el acto del día de la bandera y como cincuenta a Néstor Kirchner como si fuera el gran patriota nacional y tiene un mausoleo (aunque nadie lo haya visto muerto, lo cual si no es una mentira al menos sembró la sospecha) que ni San Martín parece haber merecido, escuchar hablar de pobreza a una multimillonaria que sigue aumentando su patrimonio escandalosamente porque total cuenta con absoluta impunidad en los organismos de control y la Justicia, es todo una gran mentira que ya pasa de tal y se muestra un país patotero y matón.
Si alguna vez los argentinos nos pusimos pecheras con nobles lemas como “Todos somos docentes” o “Todos somos Cabezas”, hoy –con más de la mitad del país apoyando este sistema prepotente y mentiroso- cabría preguntarse si no habría que ponerse una pechera que diga “Todos somos D´Elía”. “¿Vos qué opinás…?”