La Argentina mentirosa


En nuestro país nos vamos acostumbrando increíblemente a un montón de cosas poco serias que están mellando nuestro prestigio (bah, lo que quedaba) en el ámbito internacional a un punto del que va a ser difícil retornar mientras nuestra mentalidad tan “ventajera” no cambie y nuestros aliados y no aliados vayan pudiéndose dar cuenta de que, finalmente, nos hemos convertido.
En los últimos tiempos –aunque no es algo nuevo para nada pero ahora se ha intensificado notablemente- venimos presenciando actos a veces hasta irracionales que parecen más nacidos del humor o malhumor del Gobierno que de una planificación estratégica y negociada con los actores involucrados en las cuestiones, como debería ser. Sin embargo, nos manejamos con mentiras una y otra vez y hasta ya nos hemos adormecido en la reacción ante tanta falsedad.
La nómina la puede hacer cualquiera: millones de dólares para hacer casas sociales que en vez de ese destino terminaron en las manos de delincuentes mientras el Estado no solo no controló nada sino que cuando se enteró se hizo el burro. Inventos sobre la vieja compra de Papel Prensa que se demostraron falsos pero que igual –a puro matonismo- lograron que la empresa termine en manos del Estado. Acusación de apropiación a la dueña de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, de sus hijos durante la dictadura militar pasada, que durante años maltrataron a esos pobres muchachos hasta que el ADN demostró otra nueva falsedad del “relato presidencial”. Manejos fraudulentos del vicepresidente que en vez de hacer como en Brasil donde la corrupción se extirpa quirúrgicamente y se expone internacionalmente, en una especie de pelotón de fusilamiento “virtual” a aquel que haya faltado a sus responsabilidades y haya hecho abuso de poder, acá en cambio nos ocupamos de cambiarle el fiscal, el juez y hasta el Procurador General de la Nación a la causa para que el funcionario (amigo de todos los nuevos designados) salga a salvo de todo lo actuado. Y mientras tanto, se miente diciendo que es el periodismo el que “inventa” todo lo que salta a la vista que es verdad.
Y hablando de periodismo, al empresario Daniel Hadad se lo contactó desde el Gobierno Nacional para que levante una nota al ex Jefe de Gabinete kirchnerista Alberto Fernández que estaba saliendo el aire en el canal de noticias C5N y luego se lo “apretó” (sic) para que vendiera todo su exitoso multimedios (C5N, que le peleaba el rating a TN, la AM Radio 10, primera en el ranking y las exitosas FMs Pop, Mega, Vale y TKM por la irrisoria cifra de 40 millones de dólares, y hasta se le impuso una cláusula para que el empresario no tenga nuevos medios de comunicación hasta el fin del gobierno cristinista). Lo peor del caso es que el multimedio fue a parar -¿cuando no?- a las manos del amigo del gobierno Cristóbal López, petrolero, dueño de casinos, bingos y salas de juego en todo el país y de un importante número de emisoras a las que ahora se suman las de Hadad. ¿No era que la ley de medios era para evitar “la corpo”? Pues ahora resulta que depende de quién sea la corpo estará permitido o no. La mentira, siempre la mentira.
La cuestión Malvinas, otra vez maltratada cuando se sabe que es una causa nacional, se trató de impulsar haciendo lobbies internacionales para apoyar la moción de sentar a las partes a negociar, pero como el Gobierno, por cuestión de caja, no abre la Aduana, la cuestión no prosperó demasiado en la Cumbre de las Américas en Cartagena y Cristina se volvió enfurecida después de tanto trabajo tirado a la calle. Entonces, inmediatamente (al otro día), la mentira otra vez. Se confiscó (expropió, nacionalizó o como quieran llamarle) YPF a Repsol, la empresa española que la había comprado en la época en que se vendieron “las joyas de la abuela” y muchos de los que hoy accionan en su contra, entonces votaron a favor de su venta. Y la razón que se esgrime es la falta de inversión para poder extraer más crudo. ¿Alguien se preguntó por qué a TBA no se le preguntó nada sobre los miles de millones de pesos que se le entregaron de subsidio durante años mientras ellos mantenían un servicio deplorable y tan peligroso que terminó con un accidente que mató a 51 personas y dejó 700 heridos, algunos de los cuales lo estarán para siempre? Pero claro, los Cirigliano también son amigos del Gobierno y nadie les va a preguntar nada. Es más: es tanta la mentira que el Ejecutivo, para zafar de la situación, se presentó como querellante en la causa, cuando en realidad debía resguardar que el servicio sea el correcto, y la Justicia lo rechazó. Ni que hablar de Aerolíneas Argentinas que nos deja un déficit diario que pagamos todos los argentinos que trabajamos, porque hay otros que no lo hacen y viven de la dádiva del Gobierno.
Sí señor, otra gran mentira: la de los planes “no trabajar” o “quedate en tu casa” (bien podrían llamarse así, pero eso sería verdad), gente a la que se mantiene con subsidios con la única obligación de estar presentes en todas las movilizaciones que se realicen para apoyar la gestión de “la reina del Sur” –como la llaman a Cristina en Europa- y guay! que no esté ausente ninguno porque desde ese momento no cobra más un mango. Es decir, toda esa gente que Ud. ve apoyando una gestión está pagada para que esté ahí y va por el subsidio y no porque le importe el “modelo” (aunque cobrar sin trabajar igual, como modelo, no les debe parecer nada mal).
Podríamos hablar de los planes “0 Kms para todos”, que se anunció con bombos y platillos y vendió unos 20 autos, o “Heladeras y lavarropas para todos”, que fue otra gran mentira, del famoso “Tren Bala”, que se ve que pasó tan rápido que nadie lo vio, etc., etc. 
Ni que hablar del papelonazo del INDEC, institución descreída por todas las organizaciones tanto nacionales como extranjeras (FMI, Banco Mundial, calificadoras de riesgo, etc.) por difundir mes a mes cifras irrisorias de inflación que solo perjudican a los más pobres -como siempre- pero dejan a salvo al Gobierno, según creen ellos, de índices que denotarían el deterioro de la calidad de vida de los argentinos en los últimos años a través de las políticas de subsidios que han liquidado todas las reservas posibles y no dejan otra solución fácil a la mano que recurrir a la emisión de dinero (algo así como $ 36.000 millones de pesos en el último año). La inflación argentina es la segunda del mundo después de la de Venezuela, pero el Indec no la ve…
La mentira llega a todos los niveles: los policiales (como el caso de las 74 armas que se dijeron “robadas” por los narcos en la comisaría 38ª de la Policía Federal), los de la Justicia, que cierran causas como la de Candela como si nada hubiera pasado y los de todos los ámbitos institucionales que se quiera mirar.
La debacle y la denigración están llevando a la Argentina a salir del mundo civilizado. Y no es que los demás países (sobre todo los poderosos) se hayan caído del cielo, por supuesto que no. Pero hacer “promesas sobre el bidet” –como diría Charly-, quebrar la seguridad jurídica (¿quién va a invertir en la Argentina ahora?), inventar “relatos” inexistentes del pasado para justificar el presente, mencionar solamente tres veces a Belgrano en el acto del día de la bandera y como cincuenta a Néstor Kirchner como si fuera el gran patriota nacional y tiene un mausoleo (aunque nadie lo haya visto muerto, lo cual si no es una mentira al menos sembró la sospecha) que ni San Martín parece haber merecido, escuchar hablar de pobreza a una multimillonaria que sigue aumentando su patrimonio escandalosamente porque total cuenta con absoluta impunidad en los organismos de control y la Justicia, es todo una gran mentira que ya pasa de tal y se muestra un país patotero y matón.
Si alguna vez los argentinos nos pusimos pecheras con nobles lemas como “Todos somos docentes” o “Todos somos Cabezas”, hoy –con más de la mitad del país apoyando este sistema prepotente y mentiroso- cabría preguntarse si no habría que ponerse una pechera que diga “Todos somos D´Elía”. “¿Vos qué opinás…?”

¿Y a esto cómo lo llamamos…?

Varias veces toque el tema de la distorsión de las palabras en mi “kiosquito de opiniones”, como suelo llamar a mi blog. Pero el tema del “relato kirchnerista” ha sabido hacer de ello un verdadero arte. Tanto pueden vaciar de contenido algunos vocablos, como cambiarles el sentido a otros, o “borrar” de su diccionario los que no convienen que aparezcan. Simplemente así, se usan, se descartan o tiran o se transforman en lo que no son…

Caso particular es el de la palabra “traidor”, usada durante casi cuatro años por la Presidente para referirse a su propio vice por votar en contra en la famosa madrugada del tratamiento del Decreto 125, voto que no permitió al Gobierno sacar dicha legislación. Eso fue motivo suficiente –a partir de ese momento y hasta ahora- para ponerle el mote de “traidor” a Julio Cleto Cobos y no sacárselo nunca más. El desprestigio y el desprecio llegaron hasta a burlar el Protocolo en la entrega del Poder de diciembre pasado, en el que Cobos quedó a un costado mientras la hija de la Presidente le colocaba la banda presidencial y ella misma tomaba el bastón de mando sin permitir que el funcionario le entregara dichos atributos. Una falta total de institucionalidad, solo porque ella lo considera un traidor.

Por eso eligió muy minuciosamente a su nuevo compañero de fórmula, de manera de que no le sucedieran nuevas traiciones en el período que debía volver a gobernar.

Sin embargo, su nuevo vice aparece (a solo poquitos meses de ser ungido en su cargo) metido en un descomunal y escandaloso “watergate” porteño, que convulsionó al propio Gobierno en primer lugar (hasta algunos miembros tomaron distancia), a la Justicia por las declaraciones en las que Boudou la involucró en manejos turbios, a peronistas de la raza de Righi (miembro del ex estudio de abogados de los Kirchner), al periodismo, a la opinión pública toda y a la pobrísima oposición que no podían creer cómo este muchacho se auto-involucraba en delitos al no denunciar supuestos pedidos de coimas y de favores para beneficiarlo.

Más allá de lo que la Justicia determine (obvio que ya nadie tiene confianza en esta Justicia), el periodismo y la opinión pública dan por hecho los delitos de los que se lo imputa al vice porque son tan desprolijos y elementales que desmentirlos es como querer tapar el sol con la mano.

Sin embargo, esta vez la palabra “traidor” desapareció del diccionario. Para la Presidente (que no se refirió en ningún momento al tema) como para el kirchnerismo en general, éste no sería un caso de traición, como sí lo fue el de Cobos, que siendo de otra extracción política solo votó siendo fiel a sus ideales. No. Acá parece que no hay traición a nadie: veamos…

Según el diccionario de la RAE, la traición es:

1. Falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener.

2. Der. Delito cometido por civil o militar que atenta contra la seguridad de la patria.

Bueno, todos sabemos lo que es un traidor y el diccionario es clarito en qué es una traición, aunque para el kirchnerismo parece que éste no es el caso. ¿Por qué será? ¿Cómo es posible que para un gobierno pensar distinto sea catalogado de traición y obrar de forma delincuencial no? ¿Por qué esta vez nadie sale a mancillar a Boudou por sus tropelías? ¿Acaso regirá el viejo axioma de que “el que avisa no traiciona” y el “guitarrista” ya acumulaba 20 causas penales (ahora son más después de su inocente discurso) y por eso no es un traidor? ¿Por qué la Presidente decidió atar su suerte a la de su vice en vez de soltarle la mano y dejar que la Justicia lo investigue? La lista de preguntas es enorme, pero ni a eso tenemos derecho porque las conferencias de prensa parece que ahora son simplemente comunicados de prensa en forma oral sin permitir a los periodistas formular ninguna inquisición (¿?).

“El relato” no da para más, mucho menos para cubrir a quienes tontamente hacen abuso de sus cargos y luego quieren ensuciar a cualquiera con tal de salir indemnes. La nómina de corruptos es voluminosa y la conocemos todos, pero un Vicepresidente de la Nación no debiera nunca formar parte de ella. ¿Vos qué opinás…?

La Justicia debe ser ciega, pero no deficiente mental


Cuarenta y dos días después de nacer, una beba murió por las altas dosis de alcohol que le suministraba su padre. La lactante no soportó la intoxicación a la que la sometió su progenitor y falleció, en septiembre de 2009, aunque la resolución se conoció recién ahora y es de diciembre pasado. Su hermanita se quedó sola, aunque en el vientre de su madre otra criatura estaba engendrándose...

En el juicio por el asesinato, el fiscal Enrique Lázari argumentó que “le suministraban [los padres] alta dosis de alcohol con intención de causarle la muerte, habida cuenta de que sabían que dicha sustancia en la cantidad administrada era totalmente tóxica en una lactante, lo que produjo en la beba una intoxicación alcohólica de primer grado, con graves alteraciones orgánicas".

Por su parte, la defensora oficial Paula Rodríguez Herlein sostuvo que "la instrucción, condición de vida, nivel económico y costumbres de su asistido dan cuenta de que no tenía el conocimiento ni la capacidad intelectual para poder determinar que se produciría" la muerte de la beba, por lo que no hubo dolo.

Así las posiciones, el Juez de Garantías Nº 8 de Lomas de Zamora Gabriel Vitale sobreseyó al imputado al considerar que la pena "sería irracional frente al dolor que padece cotidianamente el imputado", lo que se conoce como pena natural. El magistrado, argumentó: "Entiendo que G. [como se identifica al imputado] al perder a su pequeña hija, grabó una huella, entendiblemente difícil de superar para cualquier ser humano y, a partir de lo sucedido, se encuentra perturbado, con la necesidad imperiosa de trabajar día y noche, para cubrir las necesidades de su hija viva y del pequeño que se encuentra por nacer, atormentándose cotidianamente con el miedo de que a ellos no les suceda nada malo. La historia pasada y presente del imputado, el desarrollo de su vida, sus temores y sus limitaciones y la trasmisión que realizó de su profunda angustia recordando todos los días lo sucedido, no puede pasar desapercibida para la Justicia, ya que debe analizarse minuciosamente y contraponerla al contexto, para eventualmente tomar las decisiones, que ineludiblemente repercutirán en la vida del justiciable", continuó el Juez, para sostener su decisión.

Como consecuencia de tales justificaciones, Vitale cree "innecesaria la persecución penal, el juicio oral y público, y una posible pena en expectativa" del padre de la beba, porque ya tiene pena suficiente con lo que hizo...

Yo lamento tremendamente los niveles de irracionalidad a los que está llegando la sociedad argentina. Jamás había escuchado o leído cosa semejante y –aunque la Argentina es un lugar en el que todo puede pasar- esto no deja de sorprenderme. No puedo entender cómo un matrimonio le da de beber a su hijita de solo 42 días ingestas de alcohol hasta matarla. Mucho menos puedo creer que la abogada defensora ponga como justificativo la ignorancia de su defendido por la vida que llevó, máxime tratándose de lo que estamos hablando: darle alcohol a una beba de mes y medio.

Y muchísimo menos puedo creer que el Juez resuelva que el imputado ya tenga suficiente pena por haber sido él quien mató a su hija como para que la Justicia le ponga las manos encima. Creo que la barbarie a la que estamos llegando puede seguir alejándonos del mundo civilizado, como pasó semanas atrás tras la recomendación de un montón de países a sus ciudadanos de que se abstengan de visitar como turistas a la Argentina o que tengan cuidado con ciertas zonas, personajes o maniobras, cuando fue asesinado en Recoleta un turista francés para robarle la cámara de fotos.

Quizás, de ahora en adelante, cada asesino llore desconsoladamente en el Tribunal para ver si el juez le aplica un sobreseimiento por la congoja y pena que ya lleva por haber ultimado a una persona. O al menos acaso se consiga un abogado defensor que explique que su defendido es un ignorante y no sabía que al disparar un arma sale una bala que puede matar a una persona. Y si asesinar no es punible, olvidémonos de cualquier delito menor, solo es cuestión de conseguir un poco de piedad de parte del magistrado en cuestión o argumentar ignorancia y listo.

Por lo visto, la Argentina da para todo, incluso para minimizar los más crueles episodios a los que nos lleva la constante falta de Educación y el perverso sistema institucional instaurado en las últimas décadas. ¿Vos qué opinás…?

50 muertos y un monumento



Se llamaba Lucas Menghini Rey, tenía 20 años y un hijo de 4 y desde hoy, 24 de febrero de 2012, pasará a engrosar la lista de los monumentos a la corrupción, la ineficiencia, la falta de escrúpulos, los negociados, los funcionarios ineptos, mentirosos y descarados, los gobiernos que atacan deliberadamente a su pueblo (el mismo que los eligió en su momento) no tomando las medidas que lleven a la comunidad calidad de vida, seguridad, trabajo, educación, acceso libre a la información y todo lo necesario para vivir decorosamente, como se vive en muchos países.
El terrible accidente de tren de Once, que a la luz de las declaraciones de los implicados en el diario manejo de las obsoletas unidades del servicio era un episodio que más temprano que tarde iba a suceder, provocó la pérdida instantánea de 50 vidas, todos trabajadores que utilizaban ese medio para desplazarse a trabajar en la Ciudad de Buenos Aires; y de 700 heridos, muchos de los cuales quedarán seguramente discapacitados o con problemas físicos que deberán arrastrar por el resto de sus vidas...
Pero como si todo eso fuera poco, faltaba Lucas. Casi tres días se lo buscó de manera intensa (por la gente, no por las instituciones que deberían haberlo hecho) y finalmente el padre –técnico de televisión de Canal 7 porteño- pidió revisar las cintas de video de las estaciones por donde pasó el tren y con su ojo avezado descubrió que su hijo había subido en la estación de Padua en la cabina para el motorman del cuarto vagón. Desde allí, la búsqueda se reinició nuevamente (ahora con perros, antes no) hasta que se encontró al muchacho muerto en ese lugar del tren, sin que nadie se hubiera percatado de su existencia antes… ¿Cuál es la calidad de los salvatajes, de los peritajes, de los estudios que deben hacer las organizaciones involucradas en este tipo de hechos que quien encuentra a su hijo es nada menos que el padre revisando los videos del servicio de tren? ¿Quién nos ampara en este país cuando pasa algo –que no debería pasar, desde el vamos, si todo estuviera en condiciones-? Se felicitó a los rescatistas (la ministra Garré, el Secretario Schiavi y el jefe de Gobierno de la C.A.B.A. Macri lo hicieron), y todo ese papelón terminó con la furia desatada de la gente en la propia estación de Once al encontrar a quien se buscaba desde hacía 58 horas, adentro del tren mismo. Todavía hubo que soportar las increíbles declaraciones del Secretario de Transporte, Schiavi, quien aseguró que ese mismo viaje el día anterior casi no hubiera tenido consecuencias porque era feriado. ¿Se puede ser tan idiota? Parece que sí y que hasta merece ser ratificado en su cargo.
Si las familias de todas las víctimas merecen las condolencias y la Justicia necesaria para aliviar sus atormentadas almas en estos momentos de terrible dolor por la pérdida, la de Lucas pasa a ser la que enarbola todas las miserias a las que estamos sometidos en un lugar en el que nos quieren hacer creer cualquier cosa, como nos van a querer hacer creer ahora que esto fue un accidente debido a alguna falla humana –seguramente-, de modo de quedar desligados del asunto el Gobierno, la empresa, el sindicato y romper el hilo por lo más delgado echándole la culpa a algún perejil para salvar a todos los verdaderamente involucrados.
Lucas es un nuevo monumento –y ya van…- a la corruptela, la desidia y el total desinterés por la ciudadanía que tienen todos los Gobiernos (éste especialmente, que atropella como topadora cualquier cosa que se le interponga en sus intereses), y quedará en la memoria de todos los hombres de buena voluntad en la Argentina, que los hay, como ese símbolo de todo aquello que no querríamos ser como sociedad.
Solidaridad a las familias de las víctimas y a todos los muertos –en especial Lucas- Q.E.P.D. ¿Vos qué opinás…?

La escalada de violencia


Que estamos en una época violenta, es cosa sabida. Desde cuándo, es difícil determinarlo, pero las agresiones han ido escalando tanto en cantidad como en calidad a lo largo de las últimas décadas. Las noticias parecen hasta “divertirse” con el tema, cambiando un muerto hoy por otro mutilado mañana, uno quemado al otro día o alguno masacrado en patota en las madrugadas tan desnaturalizadas de estos tiempos.

Hasta la sociedad misma parece acostumbrarse, adormecerse ante la brutalidad de los seres humanos que hoy por hoy son capaces (al menos en algunos países “peligrosos”) de matar por matar, aun hasta sin razones. Los hay que lo hacen por diversión, los que juegan al videojuego en forma de reality –como “el loco de Belgrano”-, los que matan para robar y terminan yéndose sin nada pero dejando una o más víctimas en su acción. Los hay por motivos amorosos o pasionales, por razones mafiosas “inconsistentes” comparadas con las razones que antes ameritaban una muerte para estos grupos. En fin, el valor de la vida humana ha perdido dramáticamente importancia, al grado de que salir a la calle para muchos ya implica un riesgo (ni hablar si es de noche), cuando antes esto no era así. Hoy en cualquier momento uno se cruza por la calle con un portador de aspecto de delincuente o hasta de asesino, aunque en verdad quizás no lo sea. Pero una persona encapuchada, con gorra, con las manos en los bolsillos y a veces hasta con la cara semi-tapada es razón más que suficiente para que alguien se pegue un susto padre a la vista de los desastres que vemos a diario en los noticieros…

No obstante, la violencia tiene otras formas, como la de género, tan en boga últimamente. Un buen estudio sociológico y psicológico debería determinar qué desató este tipo de violencia que, aunque siempre en alguna medida existió, hoy por hoy llega a límites impensados, y todos estamos al tanto de lo que estoy hablando con tantos casos escandalosos ocurridos últimamente. Yo creo que la avanzada de la mujer en la sociedad, ocupando puestos de importancia y esgrimiendo personalidades avasallantes o al menos no sumisas, debe tener que ver con un desplazamiento del hombre a lugares o formas más relegadas y resistidas (por supuesto), que disparan en “el macho” cualquier tipo de desastre que se le ocurra –dejemos la lista de lado-. Pero no soy un experto en el tema, aunque creo que algo debe haber de cierto en esto.

Los niños (¡los chicos!) son hoy por hoy víctimas de todo tipo de abuso, tanto sexual como psicológico o hasta de asesinatos –el año pasado en nuestro país se deben haber batido todos los récords de pequeños ultimados- por diferentes causas que pueden tener que ver con venganzas hacia sus padres, con violaciones seguidas de muerte en muchos casos practicadas por perversos irreversibles y hasta con ser víctimas inocentes de disparos que nunca los tuvieron como destinatarios, y fueron muchos casos…

Hasta los adolescentes (y los chicos también) suelen agredir al que estudia, al que es lindo, al que no se droga, o al que no quiere hacer lo que el grupo desea con un inusitado terror que deja heridas, mutilaciones o angustias difíciles de solucionar.

Y la hay también silenciosa, que no deja marcas físicas pero sí espirituales: la violencia psicológica, esa que se ejerce dentro de casa y que no tiene prensa, pero que tortura a muchísima gente en sus hogares al maltrato, al destrato, la falta de respeto, la agresión permanente, la subestimación, la degradación, la humillación… Que perfora todos los límites externos del cuerpo sin dejar huella alguna pero destroza el alma y somatiza enfermedades que van matando de a poco (o no tanto). ¡Cuántos cánceres y otras enfermedades deben tener su origen en el desamor que alguien infiere dentro de cuatro paredes, sin que el mundo lo sepa! A veces se sabe, como cuando “el loco” Barreda provocó un verdadero desastre familiar a partir de la permanente sumisión y maltrato al que lo sometía su familia, y así debió pagarlo. Pero la mayoría de estos casos no tienen más que finales de enfermedad y muerte y no de asesinatos, aunque en el fondo la diferencia –quizás- no sea demasiada… ¿Vos qué opinás…?