Es para el mundo, que lo mira por TV…

Horror. Mucho horror. E impotencia. Hoy son cien. Mañana, doscientos cincuenta. Pasado, quinientos. Y el mundo lo mira por TV…
Las antinomias entre israelíes y palestinos son tan antiguas como complejas y hasta inentendibles. Pero sirven para retroalimentar aquel viejo axioma que asegura que el hombre (y por ende, la humanidad) tiene un costado que construye y otro que destruye.
Una nueva guerra nos convoca a ser espectadores, desde que hace casi dieciocho años la del Golfo se convirtiera en la primera en ser observada “en vivo” por cualquier ciudadano desde el cómodo living de su casa. Los muertos civiles -mujeres, ancianos y niños incluidos, todos inocentes- son hoy parte no solo de una locura que ya no respeta códigos militares ni tratados internacionales, sino también del consumo de comunicación de millones de habitantes del mundo que miran consternados cómo la barbarie llega a límites que antes quedaban reservados solo a quienes la protagonizaban…
Es interesante que los actuales medios tecnológicos permitan tener la visión “on line” de los acontecimientos y las tremendas vivencias de, por ejemplo, una madre que intenta criar a sus hijos entre medio de los bombardeos pero se hace su tiempo para postear en un blog el padecimiento de los civiles atrapados en una guerra. Antes solo existía registro de aquello a través de literaturas que llegaban mucho después del momento del relato. Pero, a la vez, cabe preguntarse para qué sirven los medios de comunicación si no son capaces de lograr que el mundo reaccione para terminar con un nuevo desastre de magnitud aún no calculada. Da estupor el hecho de que millones de ciudadanos de todo el mundo tengan acceso a la información y a las imágenes de lo que está sucediendo y nada puedan hacer para detener la sangre, la destrucción, la muerte.
Quizás sea una cuestión de maduración y tanta imagen cruenta vaya acumulando en el inconsciente colectivo el rechazo a toda forma de beligerancia, en especial armada. Es el consuelo que queda por pensar para poder darle un sentido a esta horrorosa forma de globalización que es el hecho de participar de una guerra, pero en forma pasiva y no riesgosa. Aunque, si sos bien nacido, no deje de causarte repulsión, asco y vergüenza de ser parte de la raza humana. ¿Vos qué opinás...?























