Poliladron


De chicos era habitual jugar al poliladron. Casi siempre queriendo hacer de policía, de modo de tener un poco de superhéroe, atrapando a “los malos”, los delincuentes, los ladrones.
De grande vamos aprendiendo que de chicos éramos inmensamente ilusos, al creer dos bandos, uno de los cuales –el de la “Justicia”- era nuestro soñado rol.
En la empresa en que trabajo, hace unos dos meses, las compañías clientes empezaron a retenernos 3% del monto de la facturación, a cuenta del Impuesto a los Ingresos Brutos, por orden de la Dirección Nacional de Rentas de la Provincia de Buenos Aires. Grande fue nuestra sorpresa al notar, unos veinte días después, que uno de los dos bancos con el que opera nuestra empresa empezó a practicar otra retención igual sobre los cheques que se acreditaban en la cuenta.
Hecha la gestión pertinente en el banco, se nos comunicó unos días después que la orden provenía de la misma dirección impositiva bonaerense, con lo cual nada podían ellos hacer. Así las cosas, sobre una factura cobrada se nos retenía automáticamente 6%, cuando la alícuota es de 3,5%. Lo peor del caso es que quince días más tarde, el otro banco procedió de la misma manera. “Zas! El Estado nos roba”, fue la conclusión obtenida, mientras ingeniábamos métodos para no generar crédito fiscal irrecuperable.
Tres semanas más tarde, al ingresar al establecimiento a trabajar, sobre las 8 de la mañana, volví a sorprenderme ingratamente al observar la nocturna visita de los cacos a nuestra empresa. Como lograron entrar por una pequeña ventana sin rejas (en una oficina recién terminada...), solo pudieron llevarse algunas herramientas y adminículos menores, gracias a Dios, aunque nos quedó el amargo sabor de sabernos invadidos. “Zas! Los ladrones nos roban”, volvimos a impacientarnos.
Tras veinte días, un camión de nuestra empresa fue víctima de otro hecho de delincuencia. El chofer fue abordado por un grupo de “profesionales” muy profesionales (y súper tranquilos), y se llevaron el tractor por un lado y el semi y la carga correspondiente por otro. Tras una serie de innumerables episodios insólitos, quienes habían perpetrado el hecho estaban en el lugar donde la Policía nos devolvió una parte del botín: el semi cargado... “Zas! La Policía también nos roba”, nos preocupamos entonces.
Hoy, al regreso de cobrar unos cheques en una empresa cliente y antes de ingresar al establecimiento –a las 11.30-, dos muchachitos de apenas dieciséis o diecisiete años se bajaron de “sus” bicicletas y me arrinconaron contra la pared, provistos ambos con sendas pistolas. En este caso me sustrajeron celular, reloj y el dinero que tenía encima (se salvó la cobranza). “Zas! Los rateros nos roban!”, fue la tristísima conclusión de este mediodía.
Hasta aquí, pudimos salir ilesos físicamente de tantas experiencias desastrosas. Aunque, por supuesto, las alteraciones psicológicas que provocan estos hechos terminarán somatizando aquellas repercusiones físicas en solo algún tiempo. Pero la pregunta que surge, tras uno y otro saqueo, es: ¿Está bien trabajar? ¿Cuánta gente vive de la poca que trabaja? ¿Cuánto parásito hay en nuestra sociedad? ¿Los políticos son todos chorros? (como tanto se escucha por doquier) ¿o son muchísimos más los chorros? De guante blanco, de guante negro, a cara cubierta o a cara descubierta, los manotazos llegan por todos lados. Y no hay amparo...
La de hoy es casi una crónica. Sin tanta reflexión ni opinión, como es lo habitual. Hoy no quiero opinar, me robaron las ganas. ¿Vos qué opinás...?

5 comentarios:

Gabu dijo...

ALEJITO...Con que tema volviste,eh?
En mi opinión los ladrones de guante blanco han desaparecido y ante algo de resignación de la gente hoy en día es mucho más factible enterarse de alguna coima ó negociado sucio sin casi inmutarnos!

Por otro lado el piquete a modo de prtesta se politizó tanto que ya ni bola le da nadie!
Al final llego a la conclusión de que sin desmanes parece que nadie escucha el agobio que la gente padece???

P.D.:Hubo un videíto dando vueltas de un caso que me llamó la atención y me horrorizó un político (del espanto no reparé en su nacionalidad),en medio de una conferecnia de prensa,confiesa su culpabilidad,devuelve dinero de sobornos y luego saca un arma de su maleta y se pega un tiro en la cabeza...

Ningún extremo es bueno,caso contrario si es por afanar en Argentina,no queda ni el loro!

Lo lamento en el alma,es triste pensar así,pero que otra opción existe?

¿Quién se encarga de hacerle prensa a los políticos que laburan y no son corruptos?

BESITO ALE...
(y perdón por lo extensa) :)

Anónimo dijo...

Una profecía se me ocurre: "Siglo XX cambalache, problemático y febril, el que no llora no mama, y el que no afana es un gil...
No hay aplazados ni escalafón, los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura y otro afana en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, Rey de Bastos, caradura o polizón".
Si no me equivoco lo escribió Enrique Santos Dicepolo cuando esto todavía tenía aspecto de colonia precaria. Qúe pasaba en ese entonces que ya se vislumbraba este futuro? Es que ya desde aquellos tiempos no se podía contra los que nos manejan? Porqué otros pueblos tienen distinta reacción a la nuestra, con respecto a sus gobernantes? Cuál es nuestra parte de culpa? Es que realmente somos víctimas? Vos, qué opinás???

Grace® dijo...

Holisss!. Creo que de esta no se escapa nadie. Anoche viendo el canal C5N, en un trabajo de investigación periodística pude ver como una barra de muchachos ( 6) le robaba a otro muchacho, su mochila, un abrigo, las zapatillas y como el muchacho intentó que le devuelvan las cosas, lo abofetearon. Las cámaras filmando todo.
Me horroricé no por el hecho sino por la circunstancia. Me pregunté ¿ hacía falta que se filmara el robo de un pobre muchacho para que el público lo vea? ¿ Cómo no intervinieron aunque sea con un chiflido para evitar el asalto? ¿ es que hace falta ver una nota periodística "en vivo" para saber la inseguridad que padecemos a diario?.
No quiero que me lo muestren porque lo vivimos a diario, quiero que lo solucionen!!.
Ufff...me descargué jaja.
Un saludito!

Nova, el Periodismo que Vale dijo...

Me parece que este tema no tendrá solución hasta que la sociedad no sea capaz de dirimir delincuencia de pobreza y pobreza de vagancia.

Las tres cosas son muy propicias en un país que ayuda a quien se hace pasar por pobre, pero en realidad es un vago y como no le gusta trabajar, lo más fácil es delinquir.

Como si esto fuera poco, los guardianes del orden están implicados en hechos de esta índole y no nos ofrecen seguridad, no se vigila. Tal vez la policía accione igual que antes, sólo que ahora hay más delincuencia.

Lo más doloroso es la impunidad, la falta de ampar, que vos muy bien señalabas, eso que hace que uno se de cuenta que lo que le sucede a nadie le importa.

Después, ¿cómo quieren que uno crea en la policía?.

Borges decía: "para el argentino la amistad es una pasión y la policía una mafia", sin duda en lo último no se equivocó.

Es la primera vez que ingreso a tu blog y realmente me gusta mucho la forma que tenés de expresarte. Si querés, visitá el mío que no está tan bueno, pero tiene lo suyo.

Un beso.

Analía dijo...

Esta todo muy mezclado. Y no hay buenos y malos. LA polarización hoy es distinta: los que acceden al sistema y los que no.