Yo pude ser vos...


Es notable la facilidad con que el ser humano discrimina. A menudo oímos rotular con distintas etiquetas –siempre peyorativas, por supuesto- a tal o cual persona, con el único afán de menospreciarla, subestimarla o hasta culparla de determinadas miserias o defectos. No es necesario desplegar aquí la lista de ellas, todos las conocemos, las escuchamos habitualmente, incluso de autoridades de toda índole (¡hasta religiosas!).
Siempre me pareció un hecho de gran ignorancia la cuestión. Sin lugar a dudas, para mí, es un hecho de ignorancia. Y son tres los aspectos fundamentales en los que se sustenta mi razón para llegar a esa conclusión:
1. Obviamente, aunque seamos distintos, nadie nace más que nadie. Solo la sociedad puede hacer diferencias, la Naturaleza no las hace ni las hará;
2. Nadie nació donde quiso nacer. Nadie eligió la familia, el país, la zona, la religión de sus progenitores, nadie eligió su raza ni su color. Nadie ha elegido nunca nada para nacer. Dios (para los creyentes) o la Naturaleza ha sido responsable de nuestra venida al Mundo en las condiciones que fueron. No hay ni habrá jamás mérito que alguien pueda apreciar respecto de su nacimiento y, por ende, sus “virtudes” innatas que lo “diferencien” de los demás. ¿Quién puede vanagloriarse de algo que –además de ser un sin sentido- no tiene nada de virtud propia?;
3. La discriminación siempre es relativa. Aunque alguien crea que puede discriminar a quienes considera “menos persona” que él, en algún momento puede tocarle sufrir en carne propia la misma aberración. ¿O acaso, por más “high society” que sea un sudamericano, no puede ser “sudaca” en algún lugar del mundo o al menos ser tratado de manera “diferenciada”?
Siempre pregonaré estas tres cuestiones, más allá de que la política debería estar más preocupada en que las masas sean gente y se les brinde así educación, trabajo y niveles de vida más igualitarios que permitan achicar diferencias que algunos aprovechan para convertir en discriminación o hasta en esclavitud, de todo ello no hay duda. No obstante, discriminar no sirve de nada, por el contrario solo empeora las cosas, generando rencores, resentimientos y desigualdad que se sufren y distancian más a las partes.
Seguramente, las clases dirigentes –fundamentalmente la de gobierno- tienen el mayor poder de decisión para revertir situaciones de este tipo, acortando el abanico posible de niveles sociales (como en Europa), o al menos elevando el piso de ellos. Pero mucho queda para la gente, para cada persona; es menester entender que todos somos o pudimos ser el otro, que cada uno de nosotros podría tener otra nacionalidad, otro color, otra raza u otra religión y que lo mejor es horizontalizar cualquier estúpida pirámide jerárquica humana, desde ya inexistente.
Sería deseable que el mundo avanzara en lo social al ritmo en que avanza en lo tecnológico, pero como este logro es algo que supera la capacidad personal de cada uno de nosotros, al menos sería positivo que cada cual revise sus valores y principios para mejorar en algo lo que se pueda de este mundo. Y no discriminar es algo que sumaría mucho. ¿Vos qué opinás…?

6 comentarios:

Botija dijo...

Con respecto a esta nota y la anterior mi comentario es solo una reflexion, como resultado de un accidente de transito provocado por uno de tantos inconcientes, estuve muerto por algunos segundos y Dios me dio la posibilidad de volver a estar vivo en este mundo y es tal la bendición que Dios me ha dado tales como vivir donde vivo , comer lo que puedo , tener agua y luz eléctrica , esto sumado a que tengo algo de cultura adquirida que mi misión es solamente tratar que todos los que me rodean tengan estas posibilidades. Si alguien todavia piensa en discriminar, le puedo contar lo maravilloso que es estar vivo.
Gracias Alejandro por por escribir estas notas.

Anónimo dijo...

En una sociedad cada vez más preocupada por las formas que por el "fondo" de cada persona, la única esperanza es que siga existiendo gente con los VALORES bien puestos.
Para eso es necesario tener:
a) Suficiente HUMILDAD, para ver al OTRO como IGUAL.
b) Esa CLARIDAD auténtica, que nos lo muestra libre de contornos, geografías y colores.
Un abrazo,
L@ m@g@**

g@stón dijo...

La nota me pareció muy buena, clara y comprometida, como siempre con una propuesta para analizar, difundir y no olvidar, para concientizar... En mi opinión, no hay que hacer mas que ponerse en el lugar del otro antes de actuar. Un abrazo Ale, seguí así!

nestor_22 dijo...

La pirámide social dada por la discriminación, marginalidad, codicia de poder y cantidad de miserias humanas sobrevienen desde los tiempos más lejanos. Ojalá algun día podamos comenzar a ver una diferencia real y no como se ve en la actualidad que muchas de las campañas son pura publicidad para la reputación de figuras mediáticas y políticas.

Aporto un link a la página de la INADI ( www.inadi.gov.ar ) que se relaciona directamente con el tema en cuestión.

Saludos.

Sonia Cautiva dijo...

El tema de la discriminación, nos lleva a conocer a las personas que nos rodean.
Es increíble oír esas palabritas,bolita, peruca, chilote, negro de alma etc.
Entonces me embalo y pregunto qué apellido tiene quien las dice y le recuerdo el cómo y el por qué de la llegada de sus antecesores a esta América donde se cometió el mayor genocidio.
Tu nota, como siempre es...IMPECABLE. GRACIAS, LEJANDRO

G-russo dijo...

el prime paso, para erradicar la discriminacion, o la desigualdad, es aceptar de donde venimos, y hacia donde vamos, creer que la persona de enfrente es tan ser humano como vos